May 2026
Hemos neutralizado nuestra infraponderación en renta variable estadounidense, ya que el mayor impulso de los beneficios empresariales, la resiliencia económica respaldada por el liderazgo en IA, una mejor protección frente a las perturbaciones energéticas y unas políticas fiscales favorables refuerzan el atractivo relativo de Estados Unidos.
Las revisiones de beneficios están acelerándose con mayor rapidez en EE. UU., y se espera que el crecimiento del beneficio por acción (BPA) alcance su ritmo más sólido desde la recuperación posterior a la COVID-19. El liderazgo en IA sigue concentrado en Estados Unidos, pero su alcance va más allá de la demanda de semiconductores e incluye la generación de energía, la construcción de centros de datos, las infraestructuras de apoyo y un amplio conjunto de bienes de equipo, fortaleciendo así el contexto de inversión empresarial doméstica.
Además, Estados Unidos está mejor protegido frente a una interrupción del transporte marítimo en el estrecho de Ormuz, gracias a su condición de exportador de energía y al menor riesgo de escasez en comparación con Europa, Australia y algunas regiones de Asia.
La política fiscal, incluidas las medidas contempladas en la denominada One Big Beautiful Bill, debería seguir respaldando la demanda interna. Aunque las bolsas fuera de EE. UU. se benefician de valoraciones más atractivas y de un aumento del gasto en defensa, el «foso competitivo» estadounidense —basado en un mayor impulso de beneficios, liderazgo en IA, protección energética y apoyo de las políticas públicas— resulta cada vez más convincente.
Los riesgos inflacionistas representan un posible punto ciego para los mercados, dada la incertidumbre en torno a la persistencia del shock de oferta energética.
Dos meses después de una paralización casi total del estrecho de Ormuz, el transporte de petróleo continúa gravemente afectado, generando escasez regional y presiones generalizadas sobre los precios, visibles en el encarecimiento de la gasolina, el combustible para aviación y las facturas de suministros, con efectos directos sobre consumidores y empresas.
Los países del Golfo también son importantes proveedores de fertilizantes; las interrupciones en el suministro podrían añadir una nueva fuente de presión a través del aumento de los precios de los alimentos.
Aunque los mercados confían en una rápida resolución de la situación, es posible que los flujos de petróleo necesiten todavía varios meses para regresar a los niveles previos al conflicto, lo que sugiere que este shock podría prolongarse más de lo esperado.
Al mismo tiempo, el gasto en energía, defensa e infraestructuras, junto con la demanda asociada a la IA de mayor capacidad energética, centros de datos, equipamiento y mano de obra, constituyen factores adicionales de presión inflacionista en Estados Unidos.
Pese a estos riesgos, las expectativas de inflación a largo plazo siguen alineadas con las tendencias observadas antes del conflicto. Salvo que se produzca una recesión, las cifras de inflación podrían sorprender al alza y afectar negativamente a la actividad económica. En este contexto, hemos mantenido nuestro posicionamiento orientado a la protección frente a la inflación.
Para obtener una visión detallada por regiones, consulte el informe completo (PDF).
May. 2026
Investment Insight
Abr. 2026
Investment Insight
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