Junio 2025, En el horizonte
2025 iba a ser siempre un año de cambios, pero la velocidad y el alcance de éstos han cogido a casi todo el mundo por sorpresa. El impacto total de los cambios en la política comercial aún no se ha manifestado, pero está claro que el sistema comercial mundial se está reconfigurando ante nuestros ojos, lo que tendrá fuertes repercusiones en los mercados financieros.
Estamos viviendo un proceso de desglobalización. Esto afectará negativamente a la economía mundial, y los principales protagonistas, Estados Unidos y China, serán los más castigados. También es un factor clave en nuestras perspectivas de inversión en renta variable, renta fija y asignación de activos para el resto de 2025.
La amenaza de aranceles ha adelantado cambios en los mercados de renta variable que ya habían empezado a producirse antes de las elecciones presidenciales estadounidenses de noviembre. El diferencial de crecimiento de los beneficios entre el grupo de los “Siete Magníficos” de los valores tecnológicos de alta capitalización y el resto del mercado bursátil estadounidense probablemente seguirá disminuyendo, impulsando un periodo de menor concentración y más variedad en el liderazgo de los mercados. Esperamos que esta ampliación del conjunto de oportunidades incluya también valores no estadounidenses.
En los mercados de renta fija, la ingente expansión fiscal alemana, junto con las políticas arancelarias estadounidenses, ha desencadenado un cambio de régimen a escala mundial. La tendencia al alza de la inflación —sobre todo en Estados Unidos— y el mayor riesgo de fuerte desaceleración del crecimiento están empujando al alza los rendimientos de los títulos de deuda pública de los mercados desarrollados, erosionando su calidad. Por su parte, los bonos corporativos afrontan este díficil periodo desde una calidad crediticia general significativamente superior que en el pasado.
El entorno de mercado ha llevado a nuestro Comité de Asignación de Activos a priorizar los bonos protegidos contra la inflación y los activos reales, como bienes inmuebles y materias primas, para compensar el riesgo de inflación. Dada la probabilidad de que continúe la volatilidad geopolítica, nos estamos centrando sobre todo en las valoraciones y seguimos prefiriendo los títulos value a los growth. También apostamos moderamente por la renta variable no estadounidense.
La volatilidad es elevada y las políticas públicas cambiantes. Estamos preparados para responder a medida que se aclare la situación sobre los aranceles en los próximos meses. Lo más importante es reconocer que en el mundo menos globalizado que tenemos por delante, la gama y el conjunto de oportunidades de inversión serán diferentes de aquellos a los que nos habíamos acostumbrado. Adaptarse con éxito a esta nueva realidad exigirá una mayor vigilancia, predisposición a abandonar viejas creencias y capacidad para tomar medidas contundentes cuando sea necesario.
“Expectativas a comienzos de 2025” son de nuestras Perspectivas del Mercado Global 2025,
publicadas en noviembre de 2024. La ficha de puntuación no refleja todas las opiniones y
expectativas cubiertas en dicho informe. En el epígrafe “Qué tal lo hicimos” figuran previsiones tanto acertadas
como desacertadas en el momento de escribir esto. El guion naranja indica que acertamos
parcalmente. Los resultados futuros podrían diferir sustancialmente y la información
facilitada está sujeta a cambios.
Si se aplican los aranceles de Trump, junto con cualquier medida de represalia de los socios comerciales de Estados Unidos, provocarán un shock de oferta en Estados Unidos y un shock de demanda en el resto del mundo. La gravedad de estos shocks dependerá del resultado de las negociaciones comerciales en curso y de los desafíos legales. Sin embargo, parece seguro que las dos mayores economías del mundo, China y Estados Unidos, experimentarán un crecimiento económico inferior al previsto a principios de año, y las ramificaciones de esta situación se dejarán sentir en todo el planeta, independientemente de los acuerdos comerciales que se alcancen.
Estados Unidos se enfrenta a riesgos bajistas en sus perspectivas de crecimiento, incluso aunque se hayan suspendido los aranceles recíprocos con China y otros socios comerciales. Las empresas se enfrentan a un encarecimiento de los bienes, lo que reducirá los márgenes de beneficio y podría obligar a algunas de ellas a reducir el gasto en inversión. Es probable que los aranceles sobre los bienes de consumo reduzcan el poder adquisitivo real y frenen el gasto de los consumidores, que representa más del 70% del producto interior bruto estadounidense. Cualquier presión adicional a la baja sobre el dólar estadounidense podría exacerbar los riesgos al alza de la inflación.
Hasta ahora, el mercado de trabajo estadounidense no ha cesado de exhibir resiliencia, pero los datos más recientes confirman que ha pasado de una situación excepcionalmente tensa en 2022-2023 a otra más equilibrada en la actualidad. Esto significa que el amortiguador del mercado de trabajo es ahora más débil que en cualquier otro momento del período pospandémico. En caso de una desestabilización importante y persistente de la actividad económica, una aceleración del ritmo de despidos provocaría un aumento de la tasa de desempleo.
La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) se encuentra en una posición difícil, al tener que ponderar el riesgo de una inflación impulsada por los aranceles con el apoyo a una economía debilitada. Es probable que esta tensión persista hasta 2025. El presidente Donald Trump lleva tiempo presionando con fuerza a la Fed para que baje los tipos de interés pero, por ahora, la independencia de esta institución se mantiene intacta. En lo que queda de año, esperamos que la atención se centre en la desregulación y en medidas fiscales como recortes de impuestos, que podrían imprimir cierto impulso en el crecimiento estadounidense. Seguiremos de cerca estos acontecimientos, ya que podrían suponer riesgos al alza para las perspectivas tanto de crecimiento como de inflación..
El ámbito más reducido de la guerra comercial de China le brinda más opciones
Como principal objetivo de los aranceles estadounidenses, China también tendrá que hacer frente a dificultades económicas en la segunda mitad del año, aunque de naturaleza diferente y probablemente menos graves que las que afronta Estados Unidos. Aunque las negociaciones entre ambos países han dado lugar a una reducción de los aranceles, los vigentes seguirán teniendo un gran impacto en el comercio entre Estados Unidos y China.
Una ventaja con la que cuenta el país asiático es que, mientras Estados Unidos está ocupado librando una guerra comercial con casi todos los países del mundo, la guerra comercial de China se limita a Estados Unidos. Por ello, es probable que China intente reconducir muchos de sus productos hacia otros países con aranceles más bajos. Si esto ocurre a gran escala, mitigará las presiones deflacionistas y de crecimiento a las que se enfrenta China, aunque quizá no lo suficiente como para evitar una ralentización del crecimiento. Esperamos que Pekín recurra a un mix de estímulos monetarios y fiscales para compensar el lastre para el crecimiento que suponen los aranceles, pero dichas medidas se adoptarán progresivamente y en respuesta a los datos, en lugar de aplicarse todas de una vez..
Ninguna región se librará de los efectos de la batalla entre los pesos pesados
A pesar de haberse reducido con respecto a los niveles amenazados anteriormente, los aranceles de Estados Unidos a China seguirán afectando a la zona euro de varias maneras: en primer lugar, porque su menor crecimiento reducirá la demanda china de exportaciones europeas; en segundo, porque los fabricantes chinos tratarán de redirigir sus exportaciones fuera de Estados Unidos, lo que intensificará la competencia de los exportadores europeos en otros mercados; y en tercero, porque un aumento de las importaciones chinas ayudará a la desinflación de los bienes dentro de la propia zona euro.
Sumados al impacto directo de las propias tensiones comerciales de la zona euro con Estados Unidos, es probable que estos efectos secundarios procedentes de China contribuyan la ralentización del crecimiento en Europa durante la segunda mitad del año. La inflación debería seguir disminuyendo a corto plazo y, aunque la reforma del tope al endeudamiento público en Alemania acabará impulsando la economía de la zona euro, es posible que esto tarde algún tiempo en materializarse. Se espera que el crecimiento de los salarios negociados en la zona euro siga cayendo, lo que dará al Banco Central Europeo un mayor margen para recortar los tipos, lo que esperamos que haga varias veces antes de que los riesgos de inflación vuelvan a subir en 2026.
También es probable que la presión deflacionista de China se extienda a otros mercados emergentes, ya que al redirigirse los productos chinos a otros países de la región, se abaratarán los precios. La ralentización del crecimiento mundial y la caída de los precios de las materias primas podrían ejercer nuevas presiones deflacionistas en los mercados emergentes, por lo que es probable que los productores de materias primas sigan bajo presión. Dada la incertidumbre, la mayoría de los bancos centrales de los países emergentes serán cautos y esperarán a que los datos les indiquen qué hacer en cada momento, si bien es cierto que el debilitamiento del dólar estadounidense dará a algunos de ellos mayor margen para recortar tipos sin arriesgarse a un desplome de sus divisas o a un repunte de la inflación.
A 31 de mayo de 2025.
Exclusivamente con fines ilustrativos. Los resultados futuros reales pueden diferir sustancialmente de cualesquiera previsiones facilitadas.
Fuente: T. Rowe Price.
Antes de que Donald Trump fuera elegido presidente de Estados Unidos, ya se estaba gestando una serie de oportunidades en los mercados bursátiles; las políticas comerciales que ha implementado desde su llegada a la Casa Blanca no han hecho sino acelerar dicho proceso. Esta expansión de las acciones en las que se puede invertir tendrá lugar tanto en el mercado estadounidense como en las plazas del resto del mundo. Estamos volviendo a un entorno en el que puede resultar rentable invertir en más sectores y regiones, es decir, una coyuntura de mercado que exige diversificación y favorece una gestión activa.
La ampliación del liderazgo de mercado ya ha comenzado a producirse: muchos mercados bursátiles extranjeros han superado a sus homólogos estadounidenses este año. Esta expansión del liderazgo debería continuar en la segunda mitad del año. Si bien la agenda de recortes fiscales y desregulación de la administración Trump imprimirá impulso a la economía de Estados Unidos, es probable que se vea contrarrestado a corto plazo por la persistente incertidumbre en torno a los aranceles y su impacto tanto en los consumidores como en las empresas estadounidenses.
Al mismo tiempo, la era en la que los “Siete Magníficos”, el grupo de valores tecnológicos de mega capitalización que dominaba el S&P 500 y, por extensión, ayudaba a los valores estadounidenses a dominar el mundo, podría estar entrando en una nueva fase en la que un conjunto más heterogéneo de valores registrará resultados superiores. La brecha en el crecimiento de los beneficios empresariales entre los valores tecnológicos y el resto de títulos que integran el S&P 500 ha ido reduciéndose, una tendencia que esperamos que continúe (Gráfico 2). La aparición de start-ups como DeepSeek en China demuestra que la innovación en IA ya no está concentrada en unas cuantas empresas valoradas en billones de dólares.
Ante la expectativa de que la inflación estadounidense se mantenga alta durante más tiempo, cabe esperar que los títulos value, que históricamente han obtenido mejores resultados que los valores growth en entornos inflacionistas, vuelvan a ser más competitivos. En el pasado, los sectores value, como el energético, el de materiales y el de industriales, han exhibido un buen comportamiento durante períodos inflacionistas.
Es probable que las oportunidades de diversificación regional se presenten principalmente en los países emergentes. Entre ellos, la India parece bien posicionada tras dos mandatos del Primer Ministro Narendra Modi que han aportado un sólido crecimiento económico, reformas e inversiones. Con su amplia economía impulsada por el consumo interno, la India está más aislada de la volatilidad relacionada con los aranceles que muchas de sus plazas rivales y cuenta con una masa crítica suficiente —medida en términos de escala económica, infraestructuras, digitalización y expansión de las clases medias— para continuar su trayectoria de crecimiento. Si bien las valoraciones de las acciones indias siguen siendo elevadas, no debería infravalorarse la resiliencia del mercado y los sólidos fundamentos económicos si se presentan oportunidades de compra.
Argentina sigue acaparando la atención en medio de las reformas impulsadas por el presidente Javier Milei. Los esfuerzos de su administración por equilibrar el presupuesto y controlar la inflación han contribuido a transformar las perspectivas económicas de Argentina, que se han visto adicionalmente impulsadas por un préstamo de 20.000 millones de USD del Fondo Monetario Internacional. La prima de riesgo asociada a las acciones argentinas hace que sigan teniendo una valoración atractiva, ofreciendo descuentos en comparación con algunas de sus homólogas regionales.
También se espera que la renta variable de Indonesia y Arabia Saudita registre un buen comportamiento, en el marco de una preferencia más generalizada por los valores internacionales. No obstante, otros países, en particular Vietnam, se enfrentan a un periodo algo más complicado, ya que deben lidiar con las tensiones entre Estados Unidos y China.
Los valores europeos exhiben valoraciones atractivas
Fuera de los mercados emergentes, las acciones europeas han superado a las estadounidenses este año y parecen estar bien posicionadas para seguir haciéndolo. La renta variable europea cotiza con ratios precio/beneficio inferiores a la de Estados Unidos y tiene más probabilidades de beneficiarse de una bajada de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo (BCE). La decisión de Alemania de poner fin a su prolongado tope al endeudamiento permitirá aumentar la inversión y el gasto en defensa, en tanto que la perspectiva de un descenso del comercio con Estados Unidos podría persuadir a la Unión Europea de poner en marcha reformas más que necesarias.
Un asunto a seguir de cerca es la situación cambiante de los aranceles, como demuestra la decisión de Estados Unidos del 23 de mayo de imponer un arancel del 50% a los productos de la Unión Europea para luego posponer su aplicación pocos días después. La magnitud, el alcance y la rapidez de la aplicación de los aranceles podrían acarrear una mayor volatilidad para las bolsas estadounidenses y europeas.
Por último, aun cuando se considere a Japón más afectado que Europa por los aranceles de Trump por su mayor dependencia de las exportaciones a Estados Unidos, los valores japoneses parecen infravalorados tanto en términos históricos como en comparación con sus homólogos mundiales. Los sólidos fundamentos subyacentes de Japón —entre los que se incluyen un sector empresarial robusto, altas tasas de ahorro, las reformas en curso en materia de gobierno corporativo y la vuelta de la inflación a tasas positivas— siguen intactos y serán un factor de apoyo, especialmente si se alcanza un acuerdo comercial favorable con Estados Unidos.
Es probable que, al reducirse la concentración del liderazgo en los mercados de renta variable, se amplíe el abanico de oportunidades en distintos sectores y países. Para desenvolverse con éxito en este entorno, será necesario diversificar[1] y volver a centrarse en identificar empresas de alta calidad. Un mercado más amplio ofrece más oportunidades, pero también conlleva riesgos adicionales.
[1] La diversificación no puede asegurar un beneficio ni proteger contra las pérdidas cuando la Bolsa cae..
Ya este año se han producido dos acontecimientos que han roto los precedentes históricos y han cambiado el panorama mundial de la renta fija. La enorme expansión fiscal alemana y los aranceles impuestos por la Gobierno de Trump se han traducido en un deterioro de las perspectivas de los títulos de deuda pública de los mercados desarrollados y en una mejora del panorama de los títulos de renta fija privada y de algunos mercados emergentes. Más recientemente, la creciente preocupación por la situación fiscal de Estados Unidos provocó una fuerte corrección de los bonos del Tesoro estadounidense.
La combinación de los acontecimientos recientes ha desencadenado un cambio de régimen a escala mundial. Uno de los síntomas más evidentes de dicho cambio es que la inflación por encima de la tasa objetivo en algunos mercados desarrollados parece haber llegado para quedarse. Las perspectivas de inflación son especialmente pesimistas para Estados Unidos, donde prevemos que el shock de oferta provocado por los aranceles redunde en un importante repunte de los precios, aun cuando el abaratamiento del petróleo compense parte de la presión alcista a corto plazo. Dado que la inflación se sitúa actualmente en niveles elevados, entre el 2,5% y el 3,0%, es difícil que alcance la tasa objetivo del 2% de la Reserva Federal en los próximos años.
Las probabilidades de una recesión mundial —con Estados Unidos a la cabeza— también han aumentado. Incluso si el presidente Trump reduce los aranceles desde sus niveles actuales o los elimina por completo, el daño persistirá, ya que la incertidumbre generada por las continuas subidas y bajadas de los aranceles comerciales ha minado la confianza de las empresas y los consumidores. En lugar de una recesión tradicional, lo que podría estar gestándose, especialmente en Estados Unidos, es un período más prolongado de crecimiento por debajo de lo normal, con un aumento tanto del desempleo como de la inflación.
Las elevadas tasas de inflación mantendrán a la Fed en pausa pese a la ralentización del crecimiento
El binomio formado por una inflación estructuralmente más elevada y una mayor probabilidad de que se produzca una fuerte ralentización del crecimiento significa que la política monetaria de la Fed se mantendrá esencialmente sin cambios en el futuro inmediato. Fuera de Estados Unidos la presión inflacionista es algo menor, por lo que los bancos centrales de otros países desarrollados disponen de un mayor margen para bajar los tipos.
A corto plazo, esperamos que continúe la volatilidad mientras los mercados de renta fija analizan las implicaciones del cambio de régimen. A largo plazo, el crecimiento europeo, impulsado por la agresiva expansión fiscal de Alemania, debería recuperarse con relativa rapidez. Es probable que la inflación mundial aumente en medio de problemas de abastecimiento a raíz de la guerra comercial. Esperamos ver rendimientos más altos a medida que los inversores anticipen la erosión del valor de los títulos de deuda pública de los países desarrollados por la inflación.
La mejora generalizada de la calidad crediticia de las empresas impulsará la renta fija privada
Estas perspectivas no auguran nada bueno para los títulos de deuda pública globales de alta calidad a largo plazo. En cambio, el panorama es algo diferente para los sectores de renta fija con riesgo de crédito. A finales de mayo, los diferenciales crediticios[2] se estrecharon hasta mínimos casi históricos tras las ventas masivas registradas durante las turbulencias de abril, por lo que no cabe duda de que podrían seguir ampliándose a corto plazo. Con todo, los mercados de bonos corporativos —tanto los de calificación crediticia grado de inversión (IG, investment grade) como los de alto rendimiento (HY, high yield)— están acometiendo esta recesión económica desde una calidad crediticia global sustancialmente más alta que en el pasado.
Un tercio del mercado de bonos sin grado de inversión está garantizado,[3] o respaldado por activos colaterales que irían a manos de los bonistas en caso de impago. Otro indicio de mayor calidad crediticia y resistencia a la recesión es que la exposición a sectores cíclicos no energéticos del índice Bloomberg U.S. High Yield 2% Issuer Cap era, a 31 de marzo de 2025, unos ocho puntos porcentuales más baja que en los últimos 10 años. Desde un punto de vista más amplio, la calificación crediticia media del índice sin grado de inversión era más alta a finales de marzo que hace 10 años.
Con todo, algunos de los emisores de alto rendimiento más débiles en sectores dependientes del gasto de los consumidores podrían incurrir en impago si los aranceles recortan sus márgenes de beneficio. Antes de los anuncios de aranceles a principios de abril, nuestro equipo de analistas de crédito HY preveía una tasa de impago en Estados Unidos en 2025 cercana al 5%.[1] Ahora nos parece que podría subir, aunque dudamos que alcance las tasas del 7%-8% registradas al comienzo de la pandemia en 2020.
Los bonos corporativos investment grade de vencimientos cortos deberían resistir mejor que sus homólogos de vencimientos largos en un entorno de subida de los rendimientos de los títulos de deuda pública de vencimientos largos. En el mercado high yield, los bonos de corto vencimiento con refinanciación anticipada antes de las fechas de vencimiento son también potencialmente atractivos.
Dentro del mercado sin grado de inversión, nos gustan ligeramente más los bonos que los préstamos bancarios, ya que actualmente éstos suelen cotizar a precios más altos, lo que les confiere un menor potencial de revalorización. Además, los préstamos —que tienen cupones a tipo variable que se ajustan al unísono con los tipos de interés a corto plazo— están expuestos a la ampliación de los diferenciales en una recesión, a la vez que al descenso de los cupones si la Fed se ve obligada a bajar los tipos.
En los mercados internacionales, los bonos de mercados emergentes que están menos expuestos a la guerra arancelaria —sobre todo los de América Latina y Europa del Este— podrían resistir sorprendentemente bien, ofreciendo atractivas oportunidades de rendimiento y diversificación. Otra ventaja de la exposición a mercados emergentes es que los títulos de deuda pública de algunos países emergentes de mayor calidad han venido exhibiendo una volatilidad inferior a la de sus homólogos de países desarrollados, incluidos los bonos del Tesoro estadounidense.
Si bien es cierto que anticipábamos un proceso de desglobalización tras las disrupciones de las cadenas de suministros provocadas por la pandemia en 2020, la amenaza de los aranceles ha vuelto a poner la globalización en tela de juicio. En este contexto, son muchos los países y las empresas que se apresuran a reducir su exposición a los aranceles, lo que acelera considerablemente la tendencia a la desglobalización. Este proceso tendrá un impacto significativo en la asignación de activos, ya que algunos de los que antes contaban con el favor del mercado están perdiendo atractivo y otros muestran más potencial.
Una cosa está clara: la Reserva Federal se mantendrá fiel a su enfoque basado en los datos, evitando dar indicaciones sobre el futuro, y seguirá evitando cuidadosamente cualquier mensaje que pueda interpretarse como político. Los responsables de la política monetaria de la Fed saben que la bajada de tipos no es la panacea contra la incertidumbre, por lo que no esperamos que recurran a la “opción de venta de la Fed” en forma de recorte de tipos a corto plazo. Vemos pocas posibilidades de que el banco central baje los tipos hasta que un aumento importante de la tasa de desempleo indique la certeza de una recesión inminente.
La Fed también se muestra reacia a recortar los tipos debido al riesgo de que los aranceles ejerzan presión al alza sobre la inflación. Somos conscientes de esta posibilidad y recomendamos la exposición a bonos protegidos contra la inflación y activos reales, como bienes inmuebles y materias primas, como herramientas para ayudar a compensar el riesgo de inflación. Nuestro Comité de Asignación de Activos (AAC) mantiene una posición infraponderada en bonos del Tesoro estadounidense de vencimientos largos, ya que podrían registrar una inferior rentabilidad relativa al verse perjudicados por el resurgimiento de la inflación. A esto se suma el creciente escrutinio al que se ven sometidos los bonos del Tesoro estadounidense por parte de los inversores extranjeros, debido a las dudas sobre la sostenibilidad fiscal y la incertidumbre en torno a la política económica de Estados Unidos.
Las valoraciones de los títulos growth siguen siendo elevadas
En épocas de rápidos cambios geopolíticos, tendemos a basarnos más de lo habitual en las valoraciones de las clases de activos. Incluso tras la presión vendedora concentrada en los valores growth y superior comportamiento relativo de los títulos value a principios de 2025, los activos de renta variable value parecen ofrecer más respaldo de valoración que sus homólogos growth.
En el ámbito de la inteligencia artificial, las enormes ventajas que deparaba estar situado en el lado correcto del cambio, como se puso de manifiesto durante la transición hacia los medios digitales, el comercio electrónico y la informática en la nube, parecen haberse desvanecido. Como resultado, los gigantes tecnológicos están realizando grandes inversiones en IA para intentar afianzar su posición de liderazgo en tecnología de vanguardia. Creemos que este gasto será rentable a largo plazo, pero el horizonte temporal es importante. Estas firmas innovadoras podrían ver sus valoraciones cuestionadas a corto plazo debido al aplanamiento de la rentabilidad de los recursos propios, mientras que sus inversiones en activo fijo se mantienen elevadas (Gráfico 4).
La guerra comercial reducirá la ventaja tradicional de la renta variable estadounidense en épocas de recesión
En una ralentización típica del crecimiento económico o recesión, cabría esperar que la renta variable estadounidense se comportara mejor que la internacional. Sin embargo, estamos convencidos de que la dinámica subyacente a la caída de este año podría ser diferente, lo que nos lleva a dar una cierta prioridad a la renta variable no estadounidense.
Un factor contrario a la renta variable estadounidense es la presión inflacionista derivada de los aranceles, que mantendrá a la Fed en pausa a menos que la recesión sea inevitable. Fuera de Estados Unidos (y de Japón, donde el Banco de Japón ha estado subiendo gradualmente los tipos), los bancos centrales tienen más margen de maniobra para bajar los tipos —y los tipos hipotecarios responden mejor a los recortes, por lo que los beneficios se transmiten más rápidamente a la economía.
Por último, la reciente decisión histórica de Alemania de relajar su tope al endeudamiento en materia de gasto en defensa y crear un fondo de inversión en infraestructuras de 500.000 millones de euros supone un cambio radical tras más de una década de medidas de austeridad. Este giro podría acabar aportando un impulso fiscal muy necesario a la economía europea, que lleva la mayor parte de los últimos 15 años operando por debajo de su capacidad, lo que prestará apoyo a los mercados de renta variable del continente.
Todos estos factores, junto con la considerable ponderación de las firmas tecnológicas de mega capitalización en los índices de títulos de crecimiento, llevaron al AAC a adoptar una posición relativamente infraponderada en renta variable growth de Estados Unidos..
Las reformas en materia de gobierno corporativo siguen respaldando a la renta variable japonesa
Japón sigue destacando entre los mercados internacionales de renta variable por su impulso positivo hacia un gobierno corporativo más sólido. El progreso constante del país hacia un nivel saludable de inflación y consumo interno también debería apoyar a su mercado bursátil. Si bien es cierto que las exportaciones son un importante motor de la economía japonesa, lo que la hace especialmente sensible a los aranceles estadounidenses, Japón parece dispuesto a negociar con la administración Trump para reducir los aranceles.
Principal conclusión
Nuestro Comité de Asignación de Activos mantiene posiciones infraponderadas tanto en los bonos del Tesoro de vencimientos largos como en los títulos de renta variable de Estados Unidos.
Ago. 2025
Al corriente
Artículo:
Jul. 2025
Monthly Market Playbook
Artículo:
[1] La estimación de impagos incluye tanto los impagos tradicionales como los canjes de deuda distressed. En caso de verse probable un canje de deuda distressed de un emisor, consideramos que todos los valores de dicho emisor incluidos en el índice se encuentran en situación de impago. Los resultados reales pueden diferir sustancialmente de las estimaciones.
[2] Los diferenciales de crédito miden el rendimiento adicional que los inversores exigen por mantener un bono con riesgo de crédito frente a un valor gubernamental de alta calidad y vencimiento similar.
[3] Fuente: J.P. Morgan.
Riesgos de inversión:
La inversión activa podría tener costes más elevados que la inversión pasiva y generar resultados inferiores a los del mercado en general o a los de sus homólogos pasivos con objetivos similares. La situación y circunstancias de inversión de cada persona son diferentes. Los inversores deben tener en cuenta todas las consideraciones antes de invertir.
Las inversiones internacionales pueden conllevar un mayor riesgo que las inversiones estadounidenses debido a los efectos adversos de los tipos de cambio, las diferencias en la estructura de mercado y la liquidez, así como a los acontecimientos económicos específicos del país y región en cuestión. Los riesgos de la inversión internacional son mayores en el caso de las inversiones en países que son mercados emergentesrcados emercados emergentesrgentes o mercados emergentesrcados frontera. Los mercados emergentes y frontera suelen tener estructuras económicas menos diversas y maduras, al igual que sistemas políticos menos estables que los de los países desarrollados.
Las materias primas están sujetas a mayores riesgos, como una mayor volatilidad de los precios, así como riesgos geopolíticos y de otro tipo. Los precios de las materias primas pueden registrar una volatilidad extrema y grandes oscilaciones.
TIPS En períodos de baja o nula inflación, otros tipos de bonos, como los del Tesoro estadounidense, podrían rendir más que los valores del Tesoro protegidos contra la inflación (TIPS, por sus siglas en inglés)
Invertir en valores tecnológicos conlleva riesgos específicos, como la posibilidad de amplias variaciones de rentabilidad y, por lo general, grandes oscilaciones de precios, tanto al alza como a la baja. Las empresas tecnológicas pueden verse afectadas, entre otras cosas, por competencia intensa, normativa estatal, resultados decepcionantes, dependencia de la protección de patentes y la rápida obsolescencia de productos y servicios debido a innovaciones tecnológicas o cambios en las preferencias de los consumidores.
Dada la naturaleza cíclica de las compañías de recursos naturales, su cotización bursátil y tasa de crecimiento de beneficios podrían seguir trayectorias irregulares.
El enfoque de inversión value conlleva el riesgo de que el mercado no reconozca el valor intrínseco de un título durante mucho tiempo o de que un título considerado infravalorado en realidad tenga un precio adecuado. Los títulos growth están sujetos a la volatilidad inherente a la inversión en acciones corrientes, y su cotización podría fluctuar más que la de los títulos orientados a rentas.
Los valores de pequeña capitalización (small-caps) han sido generalmente más volátiles en precio que los de gran capitalización (large-caps).
Todas las inversiones conllevan riesgo, incluida la posible pérdida del capital. La diversificación no puede asegurar un beneficio ni proteger contra las pérdidas cuando la Bolsa cae. La rentabilidad del índice se muestra exclusivamercados emergentesnte con fines ilustrativos y no representa una inversión específica. Los inversores no pueden invertir directamente en un índice.
Los títulos de renta fija están sujetos a riesgo crediticio, riesgo de liquidez, riesgo de amortización anticipada y riesgo de tipos de interés. Cuando los tipos de interés suben, por lo general, los precios de los bonos bajan. Las inversiones en bonos de alto rendimiento (high yield o HY) conllevan un mayor riesgo de volatilidad de precios, falta de liquidez e impago que los títulos de deuda con calificaciones crediticias más altas. En ocasiones, las inversiones en préstamos bancarios podrían resultar difíciles de valorar y tener escasa liquidez. Además, están sujetas a riesgos crediticios, como el impago del principal o de los intereses, así como a los riesgos de quiebra e insolvencia.
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