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Octubre 2021 / BLOG

La volatilidad se avecina al retirarse las medidas de estímulo

Sin embargo, el ciclo económico favorable ofrecerá probablemente oportunidades

La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) está a punto de anunciar que comenzará a reducir las compras de activos, siguiendo medidas similares del Banco Central Europeo y de algunos otros bancos centrales más periféricos. Al mismo tiempo, el endurecimiento estadounidense hará que la política fiscal pase de impulsar a frenar la actividad económica. ¿Qué impacto tendrá esto en los mercados financieros?

El ciclo económico sigue siendo el punto de partida más útil para cualquier debate sobre los mercados y, en general, la economía mundial sigue relativamente en sus primeros momentos de la fase de “expansión”. En esta fase, existe un mix de demanda reprimida y escasa utilización de los recursos, sirviendo la primera para que la economía siga creciendo por encima de su tasa potencial y, la segunda, para mantener a raya las presiones inflacionistas. Esto ayuda a que los bancos centrales puedan continuar aplicando políticas monetarias acomodaticias. Así pues, en general, el ciclo económico es actualmente muy favorable a los mercados financieros.

La retirada de los apoyos políticos está cambiando el panorama....

No obstante, la retirada de los apoyos políticos está cambiando el panorama. Aunque los bancos centrales periféricos han ido retirando sus apoyos durante los últimos trimestres sin apenas repercusión en los mercados financieros, es probable que esta pauta se vuelva más accidentada a medida que la Fed y otros grandes bancos centrales hagan lo mismo. Cuando se inyecta dinero en la economía vía expansión cuantitativa (QE), los inversores pasan a tener un excedente de liquidez que están encantados de desplegar para sacar partido de las correcciones de mercado, haciendo que estas tiendan a ser superficiales y que la volatilidad se mantenga baja. En cambio, cuando se retira la QE, se ralentiza el crecimiento de los saldos de caja de los inversores, reduciendo la liquidez disponible para aprovechar las oportunidades que depare la siguiente corrección de mercado. Como resultado, las correcciones se tornan más persistentes y la volatilidad aumenta.

Es importante recordar que hemos pasado por un periodo de expansión cuantitativa encubierta: a medida que el Tesoro estadounidense aumentaba el gasto, estaba inyectado liquidez en la economía, reduciendo el inusualmente amplio saldo de efectivo que mantenía en la Fed. De este modo, el Tesoro de Estados Unidos ha estado incrementado sustancialmente la expansión cuantitativa puesta en marcha por la Fed. Desafortunadamente, justo cuando se espera que la Fed anuncie pronto la retirada gradual de sus compras de activos, el Tesoro estadounidense se halla con unos saldos de caja insatisfactoriamente bajos, por lo que también se embarcará en un “endurecimiento cuantitativo” justo al mismo tiempo que la Fed reduce su QE. ¿El resultado? Una retirada acelerada de las medidas de apoyo a los mercados de activos de riesgo.

Estados Unidos también llevará la batuta del endurecimiento fiscal. Si bien la política fiscal seguirá siendo relativamente favorable en la zona euro de momento, todo apunta a que en Estados Unidos se endurecerá significativamente en 2022. Dado que Estados Unidos es la mayor economía del mundo, ello supondrá que, en su conjunto, la política fiscal probablemente tendrá un sustancial impacto negativo en el crecimiento mundial durante los próximos 12-18 meses. Esto reducirá el apoyo a los activos sensibles al crecimiento, como la renta variable. Con todo, el hecho de que siga habiendo abultados déficits en las cuentas públicas significa que la riqueza debería seguir transfiriéndose de los balances del sector público al privado, lo que continuará prestando apoyo a los activos de riesgo en general.

Simultáneamente a todo esto, republicanos y demócratas tendrán sus tiras y aflojas sobre cómo elevar el techo de deuda (el límite legal al volumen de deuda que el gobierno estadounidense puede contraer). Estamos abocados a una nueva ronda de órdagos que, con toda probabilidad, desembocará en un acuerdo de último minuto. Ahora bien, este tipo de acuerdos suele incrementar las probabilidades de errores. Si Estados Unidos incumple sus obligaciones de pago debido a un impasse sobre el techo de deuda, los mercados financieros podrían sufrir una crisis de aversión al riesgo.

Los inversores también deberían estar alerta ante la posibilidad de nuevas sorpresas negativas en los datos chinos.

Los inversores también deberían estar alerta ante la posibilidad de nuevas sorpresas negativas en los datos chinos. China está atravesando una fase de ralentización del crecimiento provocada por las autoridades en un intento por reequilibrar la economía. A mi juicio, los responsables políticos chinos están profundamente comprometidos con esta reestructuración de la economía y los mercados no han prestado suficiente atención a las repercusiones de la misma en el crecimiento.

Así pues, los inversores deberían prepararse para una mayor volatilidad conforme se retiren las medidas de estímulo. Ahora bien, dado que el ciclo económico sigue siendo favorable y los déficits fiscales continúan siendo persistentemente altos, es probable que cualquier fluctuación de los precios brinde buenas oportunidades a los inversores que gestionen sus carteras de modo que les permita intentar sacar partido de las fases bajistas en los activos de riesgo.

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