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Abril 2020 / INVESTMENT INSIGHTS

¿Liderará China la recuperación económica post-coronavirus?

Sí, China debería ser la primera economía en mejorar

¿China liderará la recuperación económica?

En efecto, pensamos que así será. China fue el primer país que se vio afectado por el coronavirus y también el primero que logró controlarlo firmemente. Por tanto, parece lógico que China sea también el primer país cuya economía empiece a mejorar y donde la vida regrese a algo relativamente cercano a la normalidad. La contundente respuesta de política inicial de China al coronavirus está dando sus primeros frutos. Suscita esperanzas de una recuperación gradual de la economía de aquí en adelante, junto con la vuelta a unas condiciones económicas y sociales más normales.

Los centros educativos están retomando las clases en algunas zonas consideradas de bajo riesgo a efectos del coronavirus, aunque todavía sujetas a una fuerte supervisión. La provincia de Jiangsu se propone abrir completamente todos los centros de enseñanza el 13 de abril. En otro signo de vuelta a la normalidad, los museos de varias ciudades, Shanghái entre ellas, han reabierto, al igual que un buen número de cadenas de restaurantes nacionales que llevaban cerradas desde finales de enero. En resumen, el invierno del coronavirus está llegando a su fin en China y cada vez se ven más brotes primaverales.

...el invierno del coronavirus está llegando a sin en China y cada vez se ven más primaverales…

Los datos económicos excepcionalmente débiles de enero y febrero revelaron que los costes económicos a corto plazo de las medidas de cierre de emergencia y cuarentena de China han sido enormes, lo que descarta una recuperación en forma de V. Además, la rápida propagación del coronavirus a otros países ha convertido la recesión mundial en el nuevo escenario base para 2020. Por consiguiente, es probable que la actividad exportadora china se debilite y que la demanda interna tome el relevo como motor de la recuperación económica de China. Resulta alentador el repunte por encima de 50 de los índices de directores de compras (PMI) oficiales de marzo tanto manufactureros como de servicios, al poner de manifiesto que la confianza empresarial ha empezado a recuperarse en una cierta medida en China.

...los datos de alta frecuencia siguen mejorando gradualmente. China parece estar reiniciando su economía con éxito…

Volviendo a las últimas noticias sobre el número de casos de coronavirus en China, desde el 24 marzo solo se han notificado tres nuevos casos locales, lo cual es muy alentador. Con todo, se sigue registrando un cierto número de casos nuevos importados, alrededor de 50 diariamente, de ciudadanos chinos que regresan del extranjero. Afortunadamente, el endurecimiento por China de los controles de inmigración está resultando eficaz en la detección de estas infecciones por coronavirus importadas. Tampoco se han producido núcleos de infección locales en China como consecuencia de casos de coronavirus importados. Reconociendo la importancia de mantener las cosas como están, se ha prohibido temporalmente la entrada de extranjeros en China. A principios de abril, China parece haber pasado la fase peor del brote de coronavirus. Con todo, conviene ser prudentes a este respecto, ya que no es posible descartar la aparición de una segunda ola.

¿Puede el resto del mundo aprender de la manera en que China ha gestionado la crisis del coronavirus?

Tras un cierto retraso inicial a nivel local, las autoridades chinas adoptaron rápidamente medidas radicales para evitar que el brote se propagara más allá de Wuhan y de los confines de la provincia de Hubei. En ese momento existía una tremenda incertidumbre sobre la naturaleza del nuevo coronavirus, incluyendo su método de transmisión, contagio y tasa de mortalidad. La falta de visibilidad ayudó a persuadir al gobierno central de tomar la medida extrema de confinar más ciudades y provincias, aparte de Wuhan y Hubei. Las restricciones de viaje y cuarentena en su momento de máxima extensión afectaban a casi la mitad de la población china total.

Si tomamos el 23 de enero como el inicio del período de confinamiento, el pico de nuevos casos se habría producido apenas 12 días después y en apenas unas cuantas semanas, las autoridades chinas habrían logrado detener la propagación del virus. Si Pekín no hubiera seguido su enfoque draconiano inicial de paralización de la actividad económica, restricciones de viaje y cuarentena estricta, es probable que el número de casos de coronavirus habría sido muchas veces mayor.

En los lugares donde el coronavirus se encuentra en la fase inicial de la curva de propagación, la política de pruebas masivas, seguimiento y cuarentena se ha revelado eficaz. Justamente lo que han estado haciendo Corea, Singapur, Hong Kong y Taiwán, lo que ha permitido que en esos lugares el brote esté bajo control.

En Europa y Estados Unidos, donde el brote de coronavirus ha traspasado el umbral crítico, es imperativo aplanar la curva a fin de evitar que los recursos médicos se vean desbordados. Estos países podrían tener que adoptar políticas estrictas de distanciamiento social aun cuando su coste para la economía/sociedad sea significativo. Una vez que el número de casos nuevos logre controlarse y reducirse a un nivel suficientemente bajo, dichos países pueden reiniciar gradualmente sus economías, manteniendo al mismo tiempo en vigor sus políticas de prueba/seguimiento/cuarentena.

En una buena parte del mundo en desarrollo sigue siendo una gran incógnita cómo evolucionará el coronavirus. Hay esperanzas de que el varapalo del virus sea algo menor, al contar con una población más joven, disfrutar de temperaturas más altas, etc., aunque es demasiado pronto para sacar esta conclusión. La comunidad mundial tendrá que plantearse prestar apoyo a los países que no dispongan de recursos necesarios para combatir el coronavirus.

Una segunda lección de China es que la paralización nacional de la actividad y políticas similares no son posibles sin dañar sustancialmente la economía. De modo que tales medidas no pueden mantenerse durante períodos prolongados. En clave positiva, cabe señalar que los datos de alta frecuencia siguen mejorando gradualmente. China parece estar reiniciando su economía con éxito tras dos meses de paralización forzosa, un evento del que simplemente no hay antecedentes en la historia. Hay que señalar que la reanudación de la actividad en fábricas y en el resto de los sectores de la economía no se ha visto acompañada de ningún resurgimiento secundario de casos de coronavirus.

¿Están nuevamente en funcionamiento en China las cadenas de suministro mundiales?

Todavía es prematuro y demasiado pronto para determinar la gravedad de la amenaza a las cadenas de suministro mundiales, dadas las restricciones implementadas por muchos otros países además de China.. En el caso de este último país, empezaremos a formarnos una idea más aproximada del impacto en la economía de la paralización inicial una vez que veamos más datos económicos duros, incluidas algunas cifras trimestrales. Según encuestas oficiales, la tasa de reanudación de la producción de las grandes empresas industriales superó el 95% a principios de marzo. La historia es diferente en el espacio de las pequeñas y medianas empresas (PYMES), donde se estima que la reapertura de negocios es de aproximadamente el 45%.

...el centro neurálgico económico de Shenzhen informó de que las condiciones habían vuelto casi a la normalidad a mediados de marzo.

Es prudente tomarse estas cifras oficiales con una cierta reserva, ya que pensamos que muchas fábricas aún podrían estar operando por debajo de su capacidad normal. Una encuesta reciente publicada por la Universidad de Pekín sugiere que la tasa de reanudación global del sector industrial era de poco más del 60% a principios de marzo, debido a un volumen de trabajo inferior al normal. La actividad de construcción es otro indicador importante que debe seguirse de cerca y nuestros contactos en las empresas del sector apuntan a que apenas rondaría el 40%–50% de los niveles normales.

La principal conclusión que cabe extraer de las encuestas y de los datos económicos duros que se publican diariamente, y de mayor relevancia para nuestras opiniones de inversión, es que creemos que China ha dejado atrás lo peor de la crisis del coronavirus y que la producción y actividad están volviendo gradualmente a la normalidad en las empresas de mayor tamaño. Y en el sector logístico, vital para las cadenas de suministro mundiales, el centro neurálgico económico de Shenzhen informó de que las condiciones habían vuelto prácticamente a la normalidad a mediados de marzo.

A nuestro juicio, los dos principales puntos de fricción a vigilar son:

  1. las empresas pequeñas y medianas de China. Las pymes son un componente importante de la economía china y siguen en apuros. A ellas pensamos que estarán dirigidas las medidas de estímulo y ayudas económicas.
  2. La propagación del coronavirus a escala mundial y el impacto negativo que ello tendrá en la demanda mundial y en las exportaciones chinas.

Al comienzo de la crisis del coronavirus en China, el problema de los demás países era visto principalmente en términos de interrupción de la cadena de suministro. Sin embargo, actualmente el foco de atención ha cambiado, al haberse convertido el problema en un importante shock de demanda agregada. Se espera que la demanda de Estados Unidos y Europa sea mucho menor de lo previsto inicialmente en los próximos trimestres, provocando una recesión mundial en 2020. Una cuestión clave ahora es si las políticas fiscales llegarán a tiempo para absorber parte del shock resultante de la paralización de la actividad decretada en tantos países y reducir la intensidad y duración de la recesión.

Aparte de los niveles de producción industrial en China, otro indicador importante que seguimos de cerca es la industria de los servicios. A nuestro juicio, a las empresas de servicios les resultará mucho más difícil recuperarse con rapidez, por lo que podrían tardar más tiempo en volver a la normalidad. La actividad de servicios generalmente implica la reunión de personas y el contacto humano directo. Es comprensible que la gente siga teniendo miedo al coronavirus y trata de evitar las multitudes. Es difícil predecir cuánto tardarán los consumidores chinos en recuperar la confianza para salir de compras, reunirse y socializar. Es posible que el impacto en la demanda de servicios se prolongue en el tiempo.

Hasta aquí las malas noticias, también hay motivos de esperanza.

En nuestra opinión, el distanciamiento social y el trabajo desde casa acelerarán muchas de las tendencias que ya estaban en marcha, como la creciente penetración de Internet, el comercio electrónico, el reparto a domicilio de platos preparados y productos alimenticios (ya que la gente saldrá menos a comer) y los servicios asociados al teletrabajo, como la nube. Con las escuelas cerradas, los profesores impartieron clase online a millones de alumnos en toda China. Algunos de los avances tecnológicos más punteros del país se han empleado en la lucha contra el coronavirus, como un algoritmo de inteligencia artificial que analiza las tomografías computarizadas en unos 20&; segundos más rápido que cualquier médico. En Pekín, se utilizaron vehículos autónomos para entregar alimentos y suministros esenciales en zonas residenciales en estricta cuarentena. Todas estas tendencias serán beneficiosas tanto para China como para otros países a largo plazo.

¿Qué está pasando en nuestra cartera?

Hemos hallado la mayoría de las oportunidades de inversión en áreas donde el virus provocó disrupción a corto&plazo, pero sin menoscabar la demanda subyacente a medio plazo. Entre ellos, cabe citar hardware TI, mejoras en el hogar, automoción, ropa deportiva, etc. Los valores se replegaron en línea con el mercado ante el posible descenso de los beneficios empresariales a corto plazo, pero creemos que la demanda reprimida podría ayudar a impulsar su aceleración durante varios trimestres.

También dedicamos tiempo a considerar los impactos derivados secundarios del virus aún por descontar. Por ejemplo, el virus podría acelerar la penetración de las pruebas en los centros de atención sanitaria incluso una vez pasada esta temporada de virus. Asimismo, en ciertas categorías de productos, la interrupción del suministro prevista en Estados Unidos y Europa podría traducirse en una mayor sustitución con productos de fabricación nacional.

Estamos menos invertidos de lo habitual en títulos de viajes y hostelería, especialmente en empresas relacionadas con viajes internacionales. A diferencia de Estados Unidos y de la Unión Europea, muchos de los valores chinos en el “epicentro del coronavirus” no han caído tanto como sus homólogos extranjeros. A nuestro juicio, esas empresas podrían tardar más en recuperarse por completo de lo que muchos prevén. Hemos encontrado mejores oportunidades de rentabilidad/riesgo en otros sectores afectados por la corrección general del mercado.

 

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