May 2020 / INVESTMENT INSIGHTS

Imperfección perfecta: inversión a contracorriente durante una corrección

Recompensas que se pueden obtenerse sin necesidad de saber la fecha exacta del mínimo del mercado

Puntos clave

  • Los inversores a menudo se obsesionan con sincronizar el mercado a la perfección: encontrar el momento exacto en que un mercado alcista marca máximos o en el que un mercado bajista toca fondo.
  • Nuestro análisis de 17 grandes correcciones de mercado a lo largo de 90 años sugiere que los inversores que añaden riesgo durante una corriente de ventas pueden obtener fuertes ganancias, aunque no acierten la fecha en la que el mercado tocó mínimos.
  • Nuestro estudio revela que ampliar la asignación a renta variable un mes antes o después de un punto de inflexión puede generar rentabilidades significativas un año después.


Conocer el momento preciso en el que un mercado alcista marca máximos o un mercado bajista llega a un punto más bajo garantizaría el éxito y una jubilación muy anticipada. Pero nuestro análisis de los desplomes bursátiles más graves de los últimos 900 años sugiere que no es necesario determinar el mínimo de mercado con precisión. Los inversores que amplían sus posiciones de riesgo durante una caída importante pueden errar el momento del fondo en una amplia medida y aun así obtener ganancias considerables, en otras palabras, creemos que vale la pena invertir contracorriente durante una crisis independientemente de si se logra determinar con total precisión el momento del fondo absoluto del mercado.
 

Una lección de la historia

la naturaleza del shock (una pandemia); la velocidad de la ola de ventas; la rapidez con que desapareció la liquidez de los mercados de crédito; el frenazo en seco de la economía real; y la magnitud de las medidas de estímulo. Dado que la crisis sigue su curso, los inversores de todo el mundo se enfrentan al desafío de cómo (y cuándo) asignar sus activos. Si bien es importante que los inversores mantengan carteras diversificadas y sigan invirtiendo a largo plazo, las decisiones tácticas de asignación de activos a corto plazo pueden añadir valor sobreponderando, o bien infraponderando, los activos de riesgo para aprovechar las oportunidades de valor relativo a corto plazo. Estas decisiones tácticas deben tomarse en el contexto de las ponderaciones estratégicas a largo plazo y no para rotar activos del 0% al 100% a favor de acciones o bonos.

En el entorno actual, si bien las ventajas de incorporar activos de riesgo cuando están baratos son lo suficientemente evidentes, elegir el momento correcto para hacerlo es una tarea ardua. En el centro de este dilema hay una pregunta sencilla: ¿cuál es el precio adelantarse o atrasarse demasiado?

Para buscar una respuesta a esa pregunta, examinamos 17 episodios en los que el índice S&P 500 cayó de golpe un 15% o más, empezando por el crash de 1929. Estos episodios figuran resaltados con un círculo azul en el Gráfico 1. El círculo final marca el desplome actual, que no ha sido incluido en nuestro análisis.

Ha habido 18 corrientes de ventas importantes desde 1928

(Gráfico 1) El mínimo de marzo de 2020 fue el octavo peor de la historia

Ha habido 18 corrientes de ventas importantes desde 1928

La rentabilidad pasada no es un indicador fiable de rendimiento futuro.

A 3 de abril de 2020.

Fuente: T. Cálculos de T. Rowe Price con datos de FactSet Research Systems Inc. Todos los derechos reservados. 
Para identificar lo que constituye un punto de inflexión o una corrección importante, analizamos las cotizaciones del SP500 entre el 3 de enero de 1928 y el 3 de abril de 2020, para calcular las correcciones desde el máximo anterior (siendo cada pico un máximo absoluto) y luego identificar las fechas con la mayor corrección correspondiente a cada pico. A dicho efecto, implementamos un umbral de corrección máximo del 15% para  hallar las fechas históricas en las que se registraron grandes correcciones. Con vistas a captar las recesiones inmediatas que siguieron a la Gran Depresión (27 de febrero de 1933,&14 de marzo de 1935, 28 de abril de 1942 y 13 de junio de 1949), hicimos una segunda ronda de identificación de grandes correcciones, pero cambiando los datos para tomar la fecha de 1 de junio de 1932 como nuevo suelo y punto de partida, de modo que pudieran identificarse los “nuevos picos” y sus correcciones correspondientes.

Calculamos la rentabilidad media de un inversor hipotético que trata de determinar el momento preciso del mínimo de mercado en cada una de estas 17 correcciones, partiendo del supuesto de que dicho inversor rota tácticamente de una asignación de 60% a renta variable (RV) y de 40% a renta fija (RF) a un mix 70%RV/30%RF cuando piensa que el mercado ha tocado fondo. Nuestro análisis reveló que si tal inversor hubiera determinado correctamente el mínimo de mercado, el alfa medio habría sido bastante alto: un año después de rotar un 10% de la cartera de renta fija a renta variable, el hipotético inversor habría ganado una media de unos 500 puntos básicos (pb) de alfa.

Con todo, lo que resulta especialmente sorprendente es el hecho de que el inversor podría haber ampliado la asignación a renta variable entre tres meses antes y tres meses después del mínimo absoluto de mercado y aun así haber añadido valor un año después; incluso ampliando su exposición a renta variable, tanto seis meses antes como después de dicho mínimo, al final habría mejorado la rentabilidad de su cartera. O por decirlo de otra manera, es posible errar bastante calculando el fondo de mercado y aun así ganar dinero añadiendo renta variable durante una crisis de mercado.

A nuestro juicio, merece la pena invertir contracorriente durante una crisis...

- Sébastien Page, Director de Multiactivo Global

En el Gráfico 2 se muestran los resultados en mayor detalle. El análisis revela que si un mes antes de la inflexión hubiéramos ampliado la exposición a renta variable en un 10%, la rentabilidad media a 12 meses habría sido 274 pb más alta que la del índice de referencia 60/40. Si tal estrategia se hubiera implementado un mes después de la inflexión, el resultado habría sido similar: de hecho, habría sido ligeramente mejor, lo que significa que es mejor llegar tarde que adelantarse. Sin embargo, la conclusión más importante es que ampliar la asignación a renta variable habría mejorado la rentabilidad en la mayoría de las 17 grandes correcciones habidas desde 1928: en otras palabras, sobre la base de estos 90 años de datos, sabemos que ampliar la exposición a renta variable después de un gran desplome bursátil resultó ser una decisión correcta.

Para confirmar estos resultados, volvimos a realizar el análisis, pero midiendo ahora el porcentaje de rentabilidad desde el mínimo en lugar de muchas sesiones después del mismo. Los  resultados fueron similares: aun errando en la fecha exacta del mínimo un 10%-15% por arriba o por abajo, se habría añadido valor en las 17 correcciones, con un alfa medio superior a los 200  pb un año después.

Invertir en renta variable durante una corriente de ventas mejora la rentabilidad

(Gráfico  2) El impacto de añadir un 10% más de activos de riesgo a una cartera mixta de 60% renta variable y 40% renta fija

El impacto de añadir un 10% más de activos de riesgo a una cartera mixta de 60% renta variable y 40% renta fija

La  rentabilidad pasada no es un indicador fiable de rendimiento futuro. 
A 31 de enero de 2020.

Fuentes: Bloomberg Finance L.P., Morningstar (véanse notas informativas adicionales), y U.S. Treasury/Haver Analytics. 
El gráfico se muestra únicamente a efectos ilustrativos y no representa la rentabilidad de una inversión real y tampoco refleja las comisiones y los gastos de una cartera. Los resultados reales podrían ser distintos. Los datos de renta variable usan las rentabilidades totales diarias del índice S&P 500 del periodo comprendido entre el 3 de enero de 1928 y el 31 de enero de 2020. Los datos de renta fija usan una estimación de las rentabilidades diarias interpoladas de Ibbotson de un período anterior, del 3 de enero de 1928 al 29 de diciembre de 1961 y las rentabilidades de los títulos de deuda de Estados Unidos (UST) a 5 años, de las que se disponen de datos diarios del 2 de enero de 1962 al 31 de enero de 2020. Los resultados que se muestran en el gráfico se han obtenido de los reajustes diarios y reflejan rentabilidades acumuladas diarias. Si bien examinamos los 17 eventos, hay algunos parámetros en las celdas del gráfico que excluyen el evento de diciembre de 2018 debido a que no hay datos disponibles todavía. El evento del 24 de diciembre de 2018 es el de fecha más recientes que examinamos. Así pues, debido a una disponibilidad de datos limitada, no tenemos parámetros adelantados para ciertos horizontes temporales por lo que no incluimos dichas celdas en los cálculos de las medias de las tablas resumen en dichos casos. Las celdas que sí incluyen datos disponibles para el evento de 24 de diciembre de 2018 son: rentabilidades a 1 mes, 3 meses y 6 meses; rentabilidades a 12 meses, excepto cuando la compra se hace de 3 a 6 meses después del punto de inflexión; y rentabilidades a 18 meses solo cuando la compra se hace 6 meses antes del punto de inflexión. La diferencia de rentabilidad es la diferencia entre las rentabilidades acumuladas de la cartera hipotética 70/30 y el índice de referencia hipotético 60/40, hallando la media entre los 17 eventos históricos. La tasa de éxitos es el porcentaje de veces que la cartera 70/30 superó en rentabilidad al índice de referencia 60/40.

Asimismo, calculamos el impacto en la cartera que habría tenido un reajuste diario comparando las rentabilidades si el reajuste hubiera sido mensual o no hubiera existido en absoluto. Hallamos que el reajuste habría tenido muy poco impacto en las rentabilidades.
 

Invertir contracorriente puede ser una estrategia inteligente

El mínimo “actual” de la crisis del coronavirus se produjo el 23 de marzo, cuando el índice S&P 500 cerró un 33% más bajo que su máximo absoluto, que marcó el 19 de febrero. La renta variable se recuperó luego más de un 25% desde ese mínimo en las 18 sesiones siguientes. Una recuperación mucho más rápida que en las 17 correcciones de nuestro estudio, en las que el plazo medio para una recuperación del 20% fue de 65 días.

...comprar acciones después de una corriente de ventas importante invariablemente ha resultado ser la decisión correcta.

- David Eiswert, Gestor de Cartera, Renta Variable Internacional

De estos momentos, no se aprecia ninguna señal clara de que la corriente de ventas actual haya alcanzado su punto más bajo el 23 de marzo ni de que vaya a repetir dicho mínimo en los próximos meses. Ahora bien, como muestra nuestro análisis, ampliar la asignación a renta variable durante un desplome de mercado grave ha resultado histórica, e invariablemente, rentable a largo plazo, con independencia de una mayor o menor precisión en el timing bursátil. Por más contradictorio que parezca a veces, la historia demuestra que añadir riesgo, aun cuando no esté claro que los mercados hayan tocado fondo, puede ser una estrategia de inversión rentable.

 

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