Abril 2020 / INVESTMENT INSIGHTS

Cinco reglas para invertir durante el coronavirus

Errores que evitar y oportunidades que buscar

Puntos clave

  • Las crisis son una realidad en los mercados financieros y, aunque todas las crisis son diferentes, tienen algunos elementos comunes.
  • Algunas de las lecciones aprendidas de crisis anteriores son entender todas las inversiones de la cartera y evitar la tentación de predecir cuándo tocará fondo el mercado.
  • Otras lecciones son mantener la inversión, buscar empresas de alta calidad (que tienden a recuperarse con fuerza) y prestar atención a los ángeles caídos.


Las crisis son una realidad en los mercados financieros. Solo en los últimos 30 años, hemos asistido a la recesión de principios de la década de 1990, la crisis financiera asiática de 1997, el desplome del fondo Long‑Term Capital Management, la crisis financiera global de 2008-2009 y la crisis de deuda soberana europea de 2011-2012, entre otras. Cada una de estas crisis fue distinta, pero también tuvieron algunos elementos comunes. ¿Qué podemos aprender de las crisis como inversores para ayudarnos a lidiar con la pandemia de coronavirus?

La situación actual es especialmente compleja, porque no solo se trata de una crisis económica, sino también una crisis sanitaria y de bienestar: los gobiernos se mueven entre la delgada línea de evitar una debacle económica e impedir que los sistemas sanitarios se vean sobrepasados. Esta crisis también es atípica por su intensidad: La caída desde el máximo del índice S&P 500 a territorio bajista ha sido extraordinariamente rápida y brutal. Para complicar más las cosas, el coronavirus ha provocado un doble shock de demanda y oferta enorme, aunque todavía difícil de cuantificar, por un lado, con escasez de mano de obra y suministros médicos y, por otro, con un exceso de oferta de petróleo. Son, como es lógico, momentos sumamente preocupantes.
 

Lecciones del pasado

¿Qué elementos tienen en común las crisis pasadas que podamos ver en esta? Veamos, el proceso de reducción del riesgo nos ha traído el patrón habitual de mercados desordenados con venta a cualquier precio y un desmoronamiento de nuestras expectativas normales sobre los precios de los activos y la correlación (por ejemplo, ¿no debería estar subiendo el oro ahora mismo?). En el plano de los valores, las betas previstas se han vuelto imprevisibles, como suele pasar en las crisis (dicho de otro modo, el mecanismo de descubrimiento de precios simplemente deja de funcionar). Esto genera frustración para los inversores (que no pueden entender en qué se han equivocado) y una oportunidad, al producirse auténticos desajustes de precios. Ante todo, supone un recordatorio —como si nos hiciera falta— de que los ciclos bajistas de los mercados son agotadores desde el punto de vista intelectual y emocional.

...el proceso de reducción el riesgo nos ha traído el patrón habitual de mercados desordenados con venta a cualquier precio...

Teniendo todo esto en cuenta, he aquí cinco sugerencias sobre cómo sobrevivir y, a la larga, prosperar durante este periodo tan difícil:

1. Sean pacientes. No intenten arreglar el mundo de una vez. En las crisis de mercado como las que hemos mencionado antes, es normal analizar toda su cartera o lista de posiciones de una vez y pensar que lo único que importa es acertar el rumbo del mercado, es decir, que el análisis fundamental de los valores no sirve de nada. Esto es incorrecto. Cuanto mejor entiendan sus empresas, más confianza tendrán para invertir en momentos de respiro. Estos movimientos deberían ser recompensados a la larga, cuando salgamos de esta. No pierdan el foco y realicen su proceso de trabajo poco a poco.

2. Eviten hacer predicciones. No pueden saber cuándo tocará fondo el mercado, por lo que de nada sirve lamentarse. Es fácil empezar el día con optimismo, quedarse bloqueado en el mercado y parecer tontos en la sobremesa. Nadie, diga lo que diga, tiene poder de precognición, así que eviten obsesionarse con ello.

3. Mantengan la inversión. Sigan asumiendo riesgo y mantengan sus asignaciones. Cuando el mercado se dé la vuelta (y no estoy prediciendo que haya tocado fondo), creemos que lo hará con fuerza y la mayoría del potencial alcista se producirá en muy pocas sesiones, por lo que no les dará tiempo a invertir. En todos los ciclos bajistas del mercado que he mencionado antes, el punto de inflexión solo se hizo evidente con el tiempo. No hubo ninguna señal que alertase de que el mercado había tocado fondo.

4. No pierdan de vista la calidad. No se obsesionen con los niveles desde los que han caído los precios. En la selección de valores, siempre hacemos una apuesta relativa, pero recuerdo que en 2009 la «calidad» (término subjetivo, lo sé) fue lo que más subió. Ahora se trata de vender bajo para comprar bajo. Los valores de calidad ofrecen ahora suficiente potencial alcista para no tener que asumir riesgo existencial con los balances apalancados. El reconocimiento del patrón de 2008-2009 fue que los valores pudieron subir con fuerza una vez recapitalizados, pero la dilución fue dolorosa para los accionistas existentes.

5. Atención a los ángeles caídos. Para aquellos de ustedes que invierten en valores de pequeña capitalización o en high yield, el otro patrón que recuerdo de la crisis de 2008-2009 es el de las empresas muy grandes desde el punto de vista económico o con alta calificación cuya capitalización bursátil (o calificación) se redujo a pequeña capitalización o territorio basura. Esas empresas pueden ofrecer tanto oportunidades como fuentes de riesgo de índices, a medida que caen a niveles de referencia. Tras la crisis financiera global, muchas de ellas recuperaron pronto su estatus de mediana o incluso gran capitalización.

Hasta ahora, todo es táctica. Pero la estrategia también es importante. Empieza un nuevo ciclo: habrá nuevas tendencias y nuevo liderazgo de mercado. Ahora mismo, es imposible detectar todas esas tendencias, pero al menos parece que estamos en una nueva era de expansión fiscal. En EE. UU., el estímulo fiscal anunciado hasta ahora asciende al 7% del PIB y sigue aumentando; en el Reino Unido, Robert Chote, presidente de la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria del Reino Unido, afirmó recientemente: «No es momento de ser aprensivos acerca de la deuda del sector público. En la II Guerra Mundial tuvimos déficits presupuestarios de más del 20% del PIB durante cinco años y era lo que había que hacer». Por esos motivos, voy a arriesgarme a suponer que la época de tipos sumamente bajos podría estar llegando a su fin.

No pueden saber cuándo tocará fondo el mercado, por lo que de nada sirve lamentarse.

Por último, debo hacer hincapié en que las empresas realmente excelentes son muy escasas. Por ejemplo, según un estudio de 2016 realizado por Hendrik Bessembinder, de la Universidad Estatal de Arizona, entre 1926 y 2015, solo 86 valores de 26.000 analizados supusieron el 50% de la rentabilidad del mercado. Las 1.000 mejores empresas (menos del 4% del total) supusieron el 100% de la creación de riqueza durante todo ese tiempo.

Las oportunidades para comprar empresas excelentes a buenos precios son aún más escasas. Actualmente estamos en uno de esos momentos.

 

Factores de los que estaremos pendientes a partir de ahora

Como todo el mundo, estamos muy pendientes del virus, los esfuerzos de los gobiernos y las autoridades sanitarias para acabar con él y la respuesta de los mercados. Puesto que es imposible predecir cuándo tocará fondo el mercado, seguimos centrándonos en mantener la inversión, vigilando estrechamente todas nuestras posiciones y buscando empresas de buena calidad, incluidos ángeles caídos, que deberían repuntar con fuerza cuando los mercados se recuperen.

 

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