Marzo 2020 / INVESTMENT INSIGHTS

Es hora de empezar a pensar en el mundo tras la crisis

El análisis fundamental puede ayudar a identificar riesgos y oportunidades

Puntos clave

  • Aunque los mercados financieros siguen tambaleándose por la crisis del coronavirus, ya es momento de que los inversores piensen en las consecuencias para la inversión a largo plazo.
  • Creemos que los inversores deberían tener en cuenta los posibles costes a corto plazo de la crisis y centrarse en las condiciones económicas y financieras que prevalecerán cuando la crisis haya remitido.
  • Basando sus decisiones en el análisis fundamental y un examen riguroso, creemos que los inversores pueden posicionar mejor sus carteras ante los posibles riesgos y  oportunidades.


En momentos de tensión financiera, no dejo de repetir a los inversores que sigan orientados al largo plazo y se mantengan firmes en los fundamentales. Algo que ha costado mucho hacer durante la pandemia del coronavirus, debido a los constantes cambios en la dinámica a corto plazo cambia y los numerosos interrogantes. Sigo creyendo que mi filosofía es válida, pero la modificaría para: Enfocarme en cómo deberían ser los fundamentales cuando pase la crisis y entender los costes para llegar allí.

No nos enfrentamos a una desaceleración económica o entorno de aversión al riesgo típicos. Estamos en territorio inexplorado. La recesión parece inminente (y es la previsión de consenso): los economistas de Goldman Sachs prevén actualmente una contracción anualizada intertrimestral del 24% del producto interior bruto (PIB) de EE. UU. en el segundo trimestre. En el peor trimestre de la crisis financiera global, la caída fue del 8,4%.

Algunos analistas hablan incluso de una posible depresión. Sin embargo, en mi opinión una depresión (es decir, una crisis prolongado fuera de ritmo de un ciclo económico normal, normalmente precipitadas por errores políticos) sigue siendo incierto, debido a la probabilidad de que el virus tenga los días contados y la gran magnitud de la medidas de política monetaria y fiscal.

La Reserva Federal estadounidense ha anunciado un amplio conjunto de programas para respaldar  los mercados de crédito, lo incluye compras ilimitadas de bonos del Tesoro de EE. UU. y valores respaldados por hipotecas, así como préstamos directos a pequeñas y grandes empresas y ayuntamientos golpeados por la crisis. El Banco Central Europeo también está tomando medidas de calado, aunque en mi opinión con retraso. Ahora mismo, todos los bancos centrales del mundo parecen estar respondiendo a la crisis. La actuación de la Fed es una potente respuesta que debería ofrecer la liquidez tan necesaria para los mercados de renta fija.
 

La respuesta fiscal

Creemos que el estímulo fiscal aprobado finalmente por el Congreso estadounidense y la administración Trump será muy superior a las medidas de estímulo aprobadas durante la crisis financiera global de 2008-2009 (unos 800.000 millones de dólares). Considero probable que se apruebe relativamente pronto un ley, pero sin duda habrá nerviosismo mientras esta supera el proceso político. Creo que sería muy positivo si la ley ofrece respaldo específico al sector de los viajes y otros sectores directamente afectados, como aerolíneas, hoteles, cruceros y restaurantes, entre otros.

Si la crisis se prolonga más allá de los próximos meses, podría haber más ayudas. Sin embargo, el conjunto de medidas de ayuda supondría un estímulo fiscal importante. Para ponernos en contexto, en 2019 el PIB de EE. UU. ascendió a 21,4 billones de dólares y el déficit presupuestario del gobierno fue de en torno a 1,6 billones. Se estima que los sectores paralizados por la crisis suponen al menos el 10% del PIB estadounidense.

    10%

    Porcentaje estimado del PIB estadounidense que suponen los sectores totalmente     cerrados por el coronavirus
 

La principal pregunta que todo el mundo se hace ahora es durante cuánto tiempo tendremos que guardar un gran distanciamiento social y mantener sectores enteros paralizados para aplanar la curva de infecciones virales y asegurarnos de que nuestro sistema sanitario puede atender debidamente a quienes contraen el covid-19, la enfermedad provocada por el coronavirus. Scott Gottlieb, antiguo comisionado de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU., ha estimado que los casos aumentarán hasta finales de abril y que la transmisión no dará tregua de verdad hasta bien avanzado el verano de 2020.

En cuanto a la duración de la crisis, hay riesgos negativos que los inversores deben tener presentes. Por ejemplo, la posibilidad de una segunda ola de la pandemia en algunos lugares de Asia y las tensiones financieras o políticas en Europa. Por otra parte, entre las posibles motivos para el optimismo están los avances en los tratamientos con medicamentos de los casos graves o para proteger a los segmentos de población en mayor riesgo y avances más rápidos para desarrollar una vacuna efectiva.

Está claro que los datos de la pandemia de coronavirus van a empeorar a corto plazo. El número de casos confirmados crecerá muy rápidamente al aumentar el número de pruebas que se realizan y el número de fallecimientos declarados se multiplicará. Muchas más jurisdicciones aplicarán estrictas normas de confinamiento. Las solicitudes de desempleo se dispararán (decenas de millones de personas trabajan en sectores directamente afectados por la pandemia), los datos económicos se hundirán y las empresas retirarán sus previsiones de beneficios y suspenderán el pago de dividendos.

Sin embargo, aunque somos plenamente conscientes de estos riesgos a corto plazo, altos directivos de inversión y gestores de cartera de T.  Rowe  Price, entre los que me incluyo, creemos firmemente que, con el tiempo, la situación de crisis se relajará y los mercados se recuperarán. Así las cosas, ya empezamos a centrarnos en las perspectivas a más largo plazo:
 

  • David Giroux, director de inversiones de renta variable y multiactivos de T. Rowe Price, estimó recientemente que el índice S&P 500 podría caer a un intervalo de entre 1.900 y 2.200 antes de que el ciclo bajista actual toque fondo. Sin embargo, tanto él como nuestro Comité de Asignación de Activos han aumentado sus posiciones en renta variable de forma comedida. Tenemos mucho margen para hacer más cambios.
  • El gestor de carteras Rick de los Reyes defendió recientemente que las principales medidas históricas sugieren que este podría ser el momento de incrementar el riesgo de las carteras. Mencionó el nivel del Chicago Board Options Exchange’s Volatility Index (VIX), la fuerte caída desde el pico del mercado de febrero y el aumento de los diferenciales de crédito. Todos estos indicadores apuntarían a que las valoraciones de los activos ya descuentan de forma importante un riesgo significativo.
  • Justin Thomson, director de inversiones de renta variable, señala que es difícil, cuando no imposible, predecir correctamente cuándo tocará fondo un mercado. Aunque los precios de los activos podrían caer todavía más, la historia nos muestra que habrá oportunidades con gran potencial de rentabilidad para los inversores con horizontes a muy largo plazo.

En nuestra opinión, hay un posible escenario alcista, según el cual saldríamos del ciclo bajista del mercado en el verano de 2020, con una rápida aceleración de la actividad económica y el crecimiento de los beneficios provocada por la demanda contenida y las medidas de estímulo. En este escenario, la tasa de crecimiento de los beneficios del cuatro trimestre podría elevar el beneficio por acción del S&P 500 hasta los 160  dólares en términos interanuales, lo que devolvería a situar el índice por encima de 2.700. Dicho esto, como es evidente nos enfrentamos a resultados muy distintos.

Según mi propio escenario principal, el mercado podría tocar fondo no mucho después de que el número de casos confirmados de coronavirus alcance el pico y las medidas fiscales se conozcan con mayor claridad. Creo que ambas condiciones podrían darse en las próximas cuatro a seis semanas. Sin embargo, independientemente de lo que suceda, recomendaría lo siguiente:

  • Céntrense en si las empresas pueden salir airosas a largo plazo. Se trata del coste de superar la crisis. Implica analizar detenidamente los perfiles de liquidez, las fechas de vencimiento, los balances y otros datos. Sin embargo, esto será difícil en algunos sectores hasta que conozcamos mejor el alcance de las ayudas del gobierno de EE. UU. Cuanto mayor poder de resistencia y flexibilidad tengan las empresas, mejor. Ampliar capital ahora resultaría caro.
  • Olvídense de los niveles que hayan alcanzado los precios. Ahora mismo hay muchos factores técnicos que afectan a los precios de las acciones, por lo que creemos que los inversores a largo plazo deberían elegir sus puntos de entrada y aprovechar las oportunidades que crean, sin gastar energías ni lamentarse por entrar tarde o temprano. Con el tiempo, los mercados dirán quiénes son los ganadores y quiénes los perdedores, y los inversores deben tratar de anticiparse a dicho veredicto.
  • Analicen los posibles escenarios distintos al suyo y determine puntos de entrada de los que estar pendientes. Incluso en sectores que plantean muchas dudas, los inversores tienen que actuar con decisión cuando los cambios pongan las cosas en su sitio. Como dijo Louis Pasteur, «la fortuna solo favorece a una mente preparada».

Por último, creemos que los inversores deberían pensar ahora en cómo puede cambiar el comportamiento económico y del mercado una vez pasemos lo peor de la crisis. Creemos que la situación económica mejorará y que la crisis sanitaria remitirá. Volveremos a una cierta normalidad, pero las cosas no serán exactamente iguales. Por ejemplo, las pandemia afectará con toda seguridad al cálculo de las elecciones estadounidenses. Algunas empresas y sectores sufrirán cambios fundamentales.

Para los inversores a largo plazo, no es momento de dejar que psicología del miedo tome las riendas de las decisiones. En el pasado nos hemos enfrentado a mercados difíciles y, con el tiempo, lo hemos superado. Y creemos que así volverá a ser esta vez.

Basando sus decisiones en el análisis fundamental y un examen riguroso, creemos que los inversores pueden posicionarse mejor para gestionar el riesgo a corto plazo y aprovechar las oportunidades potenciales atractivas cuando salgamos de la crisis inmediata.

 

 

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