Febrero 2020 / INVESTMENT INSIGHTS

Coronavirus: los mercados probablemente seguirán intranquilos a corto plazo

El impacto a largo plazo dependerá de la duración y la propagación del virus.

Puntos clave

  • La volatilidad del mercado a corto plazo probablemente va a persistir, pues el brote del coronavirus será una de las principales preocupaciones en los próximos meses.
  • Cabe esperar que los activos de mayor riesgo y los sectores más vinculados al impacto del brote queden rezagados.
  • El impacto en las economías de China y del resto del mundo sigue sin estar claro. El ejemplo del síndrome respiratorio agudo grave (SRAS) indica que podría haber un repunte cuando el brote desaparezca.

 

Es probable que los recientes episodios de volatilidad de mercado en todo el mundo provocados por el brote del coronavirus continúen a corto plazo. El impacto total y duradero en las economías y los activos financieros sigue sin estar claro.

En este entorno, es importante recordar que las diversas clases de activos y economías regionales se comportarán de forma diferente conforme evolucione la situación. Seguimos muy pendientes de una serie de indicadores para entender los posibles efectos en las distintas clases de activos y en nuestras carteras.

La incertidumbre impulsará la volatilidad a corto plazo en las distintas clases de activos

Es probable que los mercados sigan volátiles mientras el virus se extienda y la incertidumbre se mantenga elevada. Tras un inicio positivo del año, la renta variable global y los sectores de renta fija de riesgo sufrieron ventas masivas a mediados de enero, cuando empezó a conocerse la gravedad de la amenaza del coronavirus. Después, muchos mercados asiáticos registraron una fuerte ola de ventas el 3 de febrero, ya que la preocupación contenida se desató en los primeros días hábiles tras las vacaciones del Año Nuevo Chino.

Es probable que los mercados sigan volátiles mientras el virus se extienda y la incertidumbre se mantenga elevada.

No esperamos un fuerte repunte a corto plazo. Probablemente tendrán que pasar al menos varias semanas hasta que haya indicios claros de que el brote está bajo control y los mercados pueden evaluar con mayor seguridad el impacto total en las economías de China y el resto del mundo. Si el brote no se extiende a gran escala, los mercados podrían estabilizarse tras los recientes desplomes, con la ayuda de medidas de estímulo monetario a corto plazo de las autoridades chinas.

(...) existe la posibilidad de que la economía china repunte, con una tasa de crecimiento superior a la media cuando remita el virus.

Nuestras perspectivas a corto plazo para las diferentes clases de activos son las siguientes:

  • Renta variable: las bolsas mundiales han caído con fuerza desde mediados de enero. Los mercados registraron un continuo aumento del riesgo en los meses anteriores, lo que dejó valoraciones excesivas en algunos lugares, agravando la volatilidad a corto plazo. Creemos que la volatilidad y la debilidad van a continuar a corto plazo. Como mínimo, cabe esperar que la  gravedad del brote lastre el crecimiento chino a corto plazo, lo que tendrían efectos en otros ámbitos de la economía global.

  • Renta fija: una fase de aversión al riesgo en los mercados globales ha ejercido presión a la baja sobre los rendimientos de la deuda pública core. Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense y los bonos federales alemanes (Bund) ha caído ya a niveles que no se registraban desde octubre y probablemente seguirán bajos hasta que haya mayor certidumbre sobre la expansión del coronavirus.

    Los sectores de riesgo de la renta fija, como los mercados emergentes y los bonos corporativos de mayor rendimiento, podrían registrar una volatilidad a corto plazo similar a la de los mercados de renta variable. Sin embargo, a excepción de China, la mayoría de los sectores de deuda de los mercados emergentes solo han registrado pérdidas moderadas. En Asia, los bonos corporativos investment grade en particular se mantienen relativamente estables.

  • Divisas: el impacto esperado del coronavirus en el crecimiento global probablemente influirá en los mercados de divisas, con presiones a la baja sobre el renminbi. En la ola de ventas del mercado tras el periodo festivo, la divisa china cayó por debajo de los 7 renminbi por dólar estadounidense.

    Esperamos que el Banco Popular de China ayude a amortiguar cualquier volatilidad inusual durante este periodo. Es posible que China quiera evitar posibles objeciones por parte de las autoridades estadounidenses en caso de que la divisa siga depreciándose.

    Durante el brote del SARS en 2003, muchas divisas de la región de Asia Pacífico se gestionaron con mucha más firmeza y la volatilidad fue limitada. Actualmente, podría haber más fluctuaciones y los países más expuestos al turismo y al comercio con China serían los más perjudicados. Los fundamentales en la mayoría de los países de Asia Pacífico siguen siendo sólidos, lo que podría ofrecer respaldo.

 

El crecimiento chino podría repuntar después del brote

La propagación del coronavirus ha alcanzado ya un nivel que tendrá un impacto evidente en la economía china. Cabe esperar un fuerte descenso de la tasa de crecimiento chino en el primer trimestre y puede que en futuros trimestres si el brote persiste.

El último gran brote comparable, el SARS, apareció por primera vez a finales de 2002. El pico del impacto económico se produjo en marzo y abril de 2003, con una fuerte caída de la tasa de crecimiento anual estacionalizada, del 12% en el primer trimestre al 3,5% en el segundo trimestre de 2003. Cabe señalar que la economía china es muy diferente en muchos sentidos a la de 2003. El sector servicios representa una mayor proporción del producto interior bruto (PIB) del país que en 2003. Esto podría tener un impacto total mayor que el del SARS.

Sin embargo, si el patrón de los efectos del SARS son una indicación, existe la posibilidad de que la economía china repunte, con una tasa de crecimiento superior a la media cuando remita el virus. En 2003, la tasa de crecimiento de China subió al 15,5% en el tercer trimestre, ya que la demanda contenida provocó un repunte del consumo al desaparecer el brote del SARS.

Un repunte similar tras el coronavirus podría ayudar a mantener la trayectoria a largo plazo de la economía china en un nivel relativamente estable. Sin embargo, los mercados de renta variable y crédito podrían recuperarse cuando los sectores más perjudicados por el brote se beneficien de la demanda contenida.

No obstante, los brotes de este tipo son imprevisibles y propensos a diversos factores que determinan la expansión y la duración. Existe el riesgo de que el brote del coronavirus perdure más tiempo y tenga un mayor impacto económico que el SARS.

 

El estímulo a corto plazo  ofrece respaldo

China ha empezado ya a responder, con un amplio conjunto de medidas de estímulo a corto plazo para contener el pánico inicial de los mercados. Entre las medidas se incluyen una bajada de 10 puntos básicos del tipo repo inverso y liquidez adicional para que el mercado siga funcionando, así como otras medidas de apoyo al sector financiero. Además, China ha anunciado un programa de crédito por un total de  300.000 millones de renminbi para Wuhan, la ciudad en el epicentro del brote.

A más largo plazo, creemos que las autoridades chinas actuarán de forma comedida al aplicar medidas de estímulo duraderas. En los últimos años, China se ha centrado en el desapalancamiento y no va a desviarse sustancialmente de dicha senda. Es probable que el Banco Popular de China siga reaccionando a la debilidad de los datos del crecimiento. El instrumento principal para respaldar el crecimiento podría ser el estímulo fiscal más que las medidas monetarias. En general, creemos que se tratará de mantener la tasa de crecimiento del conjunto del año más o menos dentro de los objetivos, aunque permitiendo una cierta debilidad temporal a corto plazo.

 

Aspectos importantes de la epidemia  para  tener en cuenta

La velocidad y la propagación del brote del coronavirus podrían cambiar rápidamente. Los principales aspectos que tenemos en cuenta son, entre otros:

  • El ritmo de propagación: estamos seguros de que el número de casos confirmados aumentará a medida que las autoridades mejoren su capacidad de localizar y diagnosticar a la gente y los ya contagiados empiecen a mostrar síntomas. No obstante, las autoridades chinas han aplicado fuertes medidas de contención. La reacción de los mercados dependerá de si el contagio parece tocar techo a corto plazo o se acelera.

    Los recientes indicios de estabilización de los contagios en la provincia de Hubei sugieren que las medidas de contención podrían estar teniendo el efecto deseado. Seguiremos pendientes de señales de que el contagio no vuelve a acelerarse en los próximos días.
  • Ubicación del contagio: estamos atentos al avance de los casos fuera de la zona de Wuhan, en la provincia de Hubei. La mayoría de casos en el resto del mundo se han dado en personas que han visitado Wuhan y los últimos datos han mostrado que la incidencia de nuevos casos fuera de China ha disminuido. Sin embargo, dado que el virus tiene un periodo de incubación indicado de entre 1 y 14 días hasta que aparecen los síntomas, la tendencia podría cambiar. El número de casos en toda China podría aumentar considerablemente a corto plazo. El alcance del contagio dentro de China y las tasas de infección en el resto del mundo determinarán el análisis de los efectos más amplios.

  • Riesgo de mutación: de momento, el número de casos y muertes comunicados del nuevo coronavirus indica que su tasa de mortalidad es inferior a la del SARS. Existe el riesgo de que el virus pueda mutar a una forma más letal o que se transmita con mayor facilidad entre personas.


Efectos más allá de las economías asiáticas

Aún es demasiado pronto para evaluar con exactitud el impacto a largo plazo en las economías mundiales. Comparado con el SARS, el impacto en el resto del mundo podría ser mayor, sencillamente porque en 2020 China está más integrada en la economía global que en 2003 y representa una mayor proporción del PIB global.

La reducción de la demanda por la desaceleración del crecimiento podría afectar a los precios del petróleo. Los países y las empresas que normalmente se benefician de la caída de los precios del petróleo podrían registrar una estabilidad relativa, mientras que los más afectados directamente podrían sufrir más volatilidad.

Esperamos una reducción de las exportaciones y los viajes desde la región de Asia Pacífico. Esto podría mermar sustancialmente los datos de crecimiento de los mercados desarrollados en los próximos meses, con unas cifras más bajas del PIB trimestral. De momento, no es probable que la Reserva Federal o el Banco Central hagan cambios en su política.

En general, la propagación del coronavirus a escala global aún no ha alcanzado un nivel que creamos vaya a lastrar gravemente las perspectivas de crecimiento a largo plazo en EE. UU. y otras economías desarrolladas.

Seguimos muy pendientes de las noticias en tiempo real que pueden provocar fluctuaciones de mercado, manteniendo nuestro enfoque en la situación a largo plazo.

 

Factores de los que estaremos pendientes a partir de ahora

Estamos analizando a fondo los efectos idiosincráticos en cada clase de activos y sector del mercado. A medida que el virus se extiende, los sectores más directamente expuestos a los trastornos provocados por el virus probablemente sufrirán las mayores fluctuaciones de precios. En concreto, estamos muy atentos al sector del juego de Macao debido a las restricciones a los viajes y la suspensión de las operaciones de los casinos. En el sector minorista, las tiendas físicas tradicionales probablemente se llevarán la peor parte, mientras que las empresas de Internet podrían comportarse mejor. El sector inmobiliario chino también se ha visto bajo previsión, debido al parón en las ventas de viviendas para reducir las aglomeraciones de personas en algunas regiones de China. Seguiremos muy atentos a los títulos mejor posicionados para resistir estas presiones y a la respuesta de las autoridades chinas con cualquier posible medida de estímulo de sectores específicos.

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