INVESTMENT INSIGHTS

¿Por qué soy más optimista sobre el crecimiento global?

Nikolaj Schmidt , Chief International Economist

En las últimas semanas se han producido tres novedades clave que han mejorado la confianza de los inversores y deberían impulsar el crecimiento mundial. El peso de cada historia es cuestionable pero, como siempre, lo que importa es la narrativa. Las historias positivas inciden más en el sentimiento de mercado que los propios hechos y es el sentimiento lo que determina el precio de los activos.
 

La primera de estas historias hace referencia a los bancos centrales y, en particular, a la insistencia tanto de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) como del Banco Central Europeo (BCE) en que las subidas de tipos están todavía lejos. Estos dos bancos centrales mantuvieron intactos sus tipos de referencia este mes y se esforzaron al máximo por tranquilizar a los mercados, insistiendo en que mantendrán los tipos en pausa durante el futuro previsible. Asimismo, se cuidaron mucho en poner de relieve el descenso de la incertidumbre y la existencia de signos de estabilización de los datos, haciéndose eco de los últimos comentarios de los bancos centrales de Australia, Canadá, Hungría y Nueva Zelanda.

Las historias positivas inciden más en el sentimiento de mercado que los propios hechos y es el sentimiento lo que determina el precio de los activos.

El punto clave aquí es que los bancos centrales son entidades que se mueven con lentitud y están casi seguros de que no van a subir los tipos en los próximos tres meses, y probablemente tampoco en los próximos seis meses. Ahora bien, conviene tener en cuenta que los bancos centrales cambian de opinión cuando los datos cambian: no se nos ha dado ninguna garantía y deberíamos ser conscientes de que las previsiones de crecimiento de los bancos centrales son tan acertadas como las de cualquier otro analista. Los principales bancos centrales nos han dicho que la costa está despejada (de momento). Pero eso podría cambiar.
 

Otra historia importante es que Estados Unidos y China han acordado la "fase uno" de un acuerdo comercial, lo que incluye la reducción de algunos aranceles, un aumento de las compras de productos agrícolas, así como cambios estructurales en cuestiones de propiedad intelectual y tecnología. Aun cuando no se firmará ningún documento hasta el mes que viene y sigue sin estar clara la mayoría de los detalles de lo que se ha acordado, ambas partes parecen haber llegado al menos a una tregua, lo cual es un avance. Económicamente, enviará una señal al mundo de que la relación comercial entre Estados Unidos y China no está completamente rota –todavía no al menos. Y aunque sería una exageración decir que esto imprimirá un fuerte impulso a la confianza, una noticia menos negativa es en cierto modo una noticia positiva.

El punto clave aquí es que los bancos centrales son entidades que se mueven con lentitud y están casi seguros de que no van a subir los tipos en los próximos tres meses.

Personalmente, me sorprendió la seriedad del acuerdo de fase uno: parece que las partes han retomado el acuerdo que se rompió en mayo y están ahora trabajando en ese mismo documento, pero por fases. En clave positiva, se trata de un proyecto ambicioso que reduce las probabilidades de que el presidente Trump adopte decisiones erráticas para demostrar que no es blando con China; de otro lado, probablemente hubiera sido mejor un acuerdo superficial que suspendiera la guerra comercial hasta después de las elecciones presidenciales estadounidenses de 2020. De momento, es probable que veamos una pausa en el flujo de noticias relacionadas con la guerra comercial, al menos hasta mediados o finales de febrero, cuando se ponga en marcha el acuerdo de fase uno.
 

La victoria de Boris Johnson en las elecciones generales del Reino Unido (y las significativamente menores probabilidades de un Brexit duro el próximo mes) supone un fuerte estímulo para el Reino Unido y Europa. La economía británica no está en buena forma, aunque sí mejor que hace ocho semanas, cuando el Brexit sin acuerdo acechaba a la vuelta de la esquina. El Brexit ha sido un lastre para el crecimiento en Europa, particularmente en Alemania, donde el PMI compuesto está en 49,4,1 indicando una contracción. La claridad sobre el Brexit, es decir, la confirmación de que el Reino Unido finalmente abandonará la Unión Europea el 31 de enero, aportará un cierto alivio, aunque posiblemente solo durará algún tiempo, sic, hasta que empiece a despuntar por el horizonte la fecha límite de diciembre de 2020 para firmar un acuerdo comercial.


En conjunto, estos acontecimientos refuerzan mi opinión de que una menor incertidumbre hará rebotar el crecimiento y redundará en una compresión de las primas de riesgo. A mi juicio, esto impulsará los activos de riesgo intensivos en crecimiento, como la renta variable, y ayudará a mantener los diferenciales de crédito en niveles estrechos. Es probable que el dólar estadounidense (USD) se debilite sustancialmente, sobre todo frente a las divisas de países emergentes. Con los tipos de interés del extremo corto anclados por los responsables de las políticas monetarias, es posible que asistamos a una positivización de las curvas de rendimientos de los países centrales al sufrir el extremo largo una corriente de ventas. La positivización de las principales curvas de tipos probablemente continuará hasta los bancos centrales cambien de postura con respecto a la subida de los tipos de interés. Si bien los tipos de los mercados emergentes podrían beneficiarse de la mejora del sentimiento, a mi juicio, les seguirá costando repuntar en medio de una corriente de ventas en los rendimientos de los países centrales. Por ello, prefiero divisas con rendimiento más alto, como el rublo ruso y el peso mexicano.


1
A 31 de diciembre de 2019.

 

Información importante.

Este material se proporciona únicamente a efectos informativos generales y/o de marketing. El material no constituye ni conlleva compromiso alguno de prestar asesoramiento de ningún tipo, incluido asesoramiento de inversión fiduciaria, ni pretende servir de base primordial para decisiones de inversión. Se recomienda a los inversores potenciales recabar asesoramiento independiente de índole jurídica, financiera y fiscal antes de tomar cualquier decisión de inversión. El grupo de sociedades de T. Rowe Price, incluidas T. Rowe Price Associates, Inc. y/o sus filiales, reciben ingresos de los productos y servicios de inversión de T. Rowe Price. La rentabilidad pasada no es un indicador fiable de rendimiento futuro. El valor de una inversión y los ingresos que de ella se derivan pueden incrementarse o disminuir. Los inversores podrían recuperar un importe inferior al invertido.

El material no constituye una distribución, oferta, invitación, recomendación general o personal o incitación para vender o comprar títulos en cualquier jurisdicción o para llevar a cabo cualquier actividad de inversión particular. El material no ha sido revisado por ningún organismo regulador en ninguna jurisdicción.

La información y las opiniones aquí presentadas han sido obtenidas o derivadas de fuentes que se consideran fiables y actuales; ahora bien, no podemos garantizar la exactitud ni la exhaustividad de las fuentes. No hay garantía de que ninguna previsión se cumpla. Las opiniones incluidas en el presente corresponden a la fecha de redacción y pueden variar sin previo aviso; dichas opiniones pueden diferir de las de otras sociedades y/o socios del grupo T. Rowe Price. El material no podrá ser copiado ni redistribuido, total o parcialmente, bajo ninguna circunstancia, sin la autorización de T. Rowe Price.

No está previsto el uso del material por parte de personas en jurisdicciones en las que esté prohibida o restringida la distribución del material, y en algunos países el material se proporciona previa solicitud específica.

No está destinado para su distribución a inversores minoristas en ninguna jurisdicción.

 

201912-1040490