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La Ruta de la Seda moderna y qué supone para los mercados frontera

Oliver Bell , Portfolio Manager

PUNTOS CLAVE

  • En 2013, el presidente chino, Xi Jinping, presentó los planes de uno de los mayores programas de inversión internacional jamás llevados a cabo por un solo país, la iniciativa denominada «Iniciativa del Cinturón y Ruta de la Seda» (OBOR, por sus siglas en inglés).
 
  • Este ambicioso plan tiene por objetivo restablecer las antiguas vías comerciales de la Ruta de la Seda de China y, con ello, asegurar el futuro de China como actor líder del escenario económico y político mundial.
 
  • Como elemento central, supondrá el desarrollo de varios corredores económicos importantes que requieren comunicaciones, transporte y las infraestructuras físicas relacionadas en los países por los que pasarán las rutas comerciales.
 
  • Son muchos los países en desarrollo que se verán beneficiados de la fuerte inversión y comercio de China. Muchos de estos países necesitan claramente infraestructuras nuevas y de mayor calidad, ya que el aumento de la población, el desarrollo económico y el proceso de urbanización ejercen cada vez más presión sobre los marcos existentes.
 
  • No todos los países incluidos en la iniciativa OBOR se verán afectados por igual. Sin embargo, las importantes inversiones serán un paso muy importante para superar varios de los retos y oportunidades que existen actualmente.
 
  • El fomento de una mayor conectividad y el aumento del comercio en las rutas comerciales propuestas ofrecen muchas ventajas, si bien, al mismo tiempo, sigue habiendo un enorme déficit de infraestructuras modernas adecuadas en estos mercados.
 

En 2013, el presidente chino, Xi Jinping, presentó los planes de uno de los mayores programas de inversión internacional jamás llevados a cabo por un solo país, la iniciativa denominada «Iniciativa del Cinturón y Ruta de la Seda» (OBOR, por sus siglas en inglés). Este ambicioso plan tiene por objetivo restablecer las antiguas vías comerciales de la Ruta de la Seda de China y, con ello, asegurar el futuro de China como actor líder del escenario económico y político mundial. Compuesto por dos ejes fundamentales, el «Cinturón Económico de la Ruta de la Seda» unirá China por tierra con países de Asia central y occidental, Oriente Medio y, en última instancia, Europa; mientras que la «Ruta de la Seda Marítima» conectará países por mar a lo largo de la costa este de África, atravesando el canal de Suez hasta llegar al mar Mediterráneo.

 

Gráfico 1. La magnitud y el alcance de la Iniciativa del Cinturón y Ruta de la Seda de China

Proyectos de infraestructuras del Cinturón y la Ruta, previstos y completados, a 31 de diciembre de 2017

 

 

Para simplificar la imagen, no se muestran algunos componentes de los corredores existentes y propuestos.

Fuente: análisis de MERICS.

 

Con el objetivo pretendido de mejorar la conectividad, estrechar los vínculos y dar estabilidad a la región a largo plazo, la magnitud y ambición de la iniciativa OBOR son realmente impresionantes. Como elemento central, supondrá el desarrollo de varios corredores económicos importantes que requieren comunicaciones, transporte y las infraestructuras físicas relacionadas. Esto supondrá un importante impulso a las perspectivas de la construcción de muchos países en desarrollo por los que pasa la ruta. China ya ha firmado acuerdos de cooperación con 71 países que, incluida China, engloban al 65% de la población mundial y suponen el 34% del PIB mundial. Dado el entusiasmo de China por avanzar en sus intereses estratégicos y ejercer una mayor influencia en la escena mundial, según algunas previsiones la iniciativa OBOR podría suponer más de 6 billones de dólares estadounidenses en inversiones en los próximos años, lo que en la práctica supondría una reconfiguración del comercio global.1

 

Los críticos se han apresurado en señalar que, lejos de ser magnánimo, el país que más se va a beneficiar de la iniciativa OBOR será la propia China, mientras que los beneficios significativos de sus socios más pobres de la región no tienen comparación. Evidentemente, desde el punto de vista económico, la mejora de la interconectividad permite a las empresas Chinas un mejor acceso a los mercados de exportación, especialmente los mercados emergentes asiáticos. Establecer una gran salida conjunta para la enorme capacidad de producción de China es fundamental para las perspectivas de crecimiento a largo plazo del país. Con el envejecimiento de la población china en las próximas décadas, la inversión en infraestructuras dentro del país se ralentizará inevitablemente, lo que provocará  un exceso de capacidad en varios sectores. La iniciativa OBOR está diseñada para ayudar a reducir este problema a largo plazo, desarrollando los mercados de exportación, las rutas comerciales y la conectividad que se necesitan para asumir el vacío de la capacidad de producción de China. Además, por lo que respecta a los proyectos de construcción en países en desarrollo, China utiliza en gran medida su propia mano de obra, en lugar de contratar trabajadores del país, lo que supone otro factor importante de cara al futuro, puesto que el pleno empleo sigue siendo en teoría una continua prioridad del Gobierno.

 

Sin embargo, lejos de ser considerada en cierta manera como algo unilateral u obligatorio, la inversión ha sido bien recibida por muchos gobiernos, desde Malasia, Pakistán y Sri Lanka hasta Estonia, Egipto y Nigeria. Aunque los motivos de China provengan de sus propios intereses, no hay duda de que los países en desarrollo socios también se van a beneficiar de la fuerte inversión y comercio de China. Muchos países en desarrollo necesitan claramente infraestructuras nuevas y de mayor calidad, ya que el aumento de la población, el desarrollo económico y el continuo proceso de urbanización ejercen cada vez más presión sobre los marcos existentes. 

Pensada para mejorar la conectividad, estrechar vínculos y dar estabilidad a la región a largo plazo, la magnitud y ambición de la iniciativa OBOR son realmente impresionantes.

 

Puesto que muchos de estos países carecen de la capacidad financiera, —y a menudo la capacidad técnica— para desarrollar sus propias infraestructuras, la perspectiva de la inversión china supone una solución favorable. Ya lo estamos viendo: la inversión extranjera directa desde China ha crecido continuamente en los últimos años y gran parte de ella se ha dirigido a países en desarrollo de Asia, pero también cada vez más hacia Europa central y del Este, así como África. En nuestra opinión, esta tendencia solo puede ir en aumento, ya que China trata de alentar la capacidad de fabricación de estos países y, por tanto, a formar parte de la industria global.

 

 

Gráfico 2. El aumento de la inversión extranjera directa china coincide con la iniciativa OBOR

A 31 de diciembre de 2016

 

 

Fuente: base de datos de los mercados emergentes de Haver Analytics.


Sin embargo, en nuestra opinión, para los países en desarrollo la iniciativa OBOR no importa tanto por la floreciente demanda China, sino por las importantes inversiones que se están realizando en infraestructuras básicas de alto coste en estos países. La oportunidad de mejorar sus infraestructuras físicas existentes —desde sistemas de generación de energía a suministro de agua o comunicaciones, hasta redes de transporte— es fundamental para el desarrollo económico y la prosperidad de muchos de estos países en desarrollo.

 

Oportunidades desiguales a lo largo de la  Ruta de la Seda

Pese a ello, el volumen potencial de la inversión y el probable impacto en los países en desarrollo afectados no se dejarán sentir de forma uniforme ni equitativa. Desde el punto de vista de China, algunos países ofrecen oportunidades claras, simplemente por su ubicación física o sus características geográficas. Sin embargo, otros suponen retos y mayores riesgos debido a la inestabilidad política, la corrupción, los ataques terroristas o la falta de transparencia y, por tanto, son menos atractivos de cara a la posibilidad de invertir.

 

Oportunidades potenciales de integrar la temática OBOR en nuestras carteras

Dada la amplia variedad de los efectos potenciales de la iniciativa OBOR, al tratar de integrar esta temática en nuestras carteras seguimos centrándonos en gran medida en valores concreto. Como punto de partida principal, asumimos una perspectiva top down de los beneficios generales para los países afectados. Un aspecto fundamental de nuestra estrategia de inversión en mercados frontera es, por ejemplo, identificar los países cuya inversión extranjera directa es evidente y que tienen la estabilidad política necesaria para beneficiarse de ella y promover un crecimiento económico superior.

En efecto, la estrategia OBOR no es una solución mágica que beneficie en gran medida y por igual a todos los países afectados, pero es un paso muy importante para superar varios de los retos y oportunidades actuales.

Kazajistán

Asia central es una región que parece interesante. Dentro del plan de China de reactivación de la Ruta de la Seda, Asia central desempeñará un papel fundamental como principal ruta terrestre hasta Europa. Históricamente, este corredor se volvió prácticamente inaccesible debido a la diferencia de ancho de vía del ferrocarril que existía. Cuando se construyó, la antigua Unión Soviética utilizó un ancho de vía diferente al estándar habitual europeo e internacional. Por tanto, para conectar con otros sistemas ferroviarios, incluido el de China, los trenes tenían que realizar una especie de cambio de ancho de vía, lo que añadía retrasos, costes e inconvenientes importantes.

 

Sin embargo, gracias a la inversión de los propios países y de China, la antigua red ferroviaria ha sido sustituida por nuevas conexiones por ferrocarriles de ancho de vía estándar que se han construido por toda Asia central, lo que en la práctica ha supuesto la apertura del corredor terrestre a Europa y la conexión de la región sin salida al mar de Asia central con el golfo Pérsico. Kazajistán es uno de los países en los que actualmente estamos explorando posibles oportunidades. Este país ya ha experimentado un importante impulso de las exportaciones como resultado de la nueva red ferroviaria que une Asia central con el resto del mundo. Entretanto, en 2018 está previsto que se complete la construcción de un sistema de ferrocarril ligero de 22 km en Astaná, la capital de Kazajistán, financiado por China.

 

Kazajistán parece estar convirtiéndose en un elemento fundamental de la estrategia de inversión OBOR de China, con la capacidad de absorber el exceso de capacidad de China por lo que respecta al cemento, el acero y el vidrio, sectores que se han visto afectados por la ralentización económica interna durante la pasada década.

 

Pakistán

Pakistán es otro beneficiario directo de la fuerte inversión china y, una vez más, siguiendo la estela de dinero de la inversión extranjera directa, un país que en nuestra opinión merece la pena investigar. Para la apertura del denominado «Corredor económico chino-pakistaní» —que muchos consideran le escaparate del proyecto OBOR— se espera una inversión de más de 50.000 millones de dólares en nuevas infraestructuras y mejora de las existentes, incluidas redes ferroviarias y de carreteras y plantas de generación de energía. Con una fecha de finalización prevista para 2030, el corredor tiene gran importancia estratégica para China, ya que ofrece una ruta más corta y directa a Oriente Medio, Asia central, África y Europa occidental. La zona posee también abundantes reservas minerales y de petróleo, y actualmente constituye la mayor fuente de gas natural de China. China va a financiar parcialmente el proyecto, mientras que también ha acordado préstamos bancarios de bajo coste para las partes del proyecto que corresponden específicamente a Pakistán. Aunque no se duda de la importancia de este nivel de inversión para la economía y el desarrollo a largo plazo de Pakistán, es inevitable que siga habiendo cierta preocupación sobre si será demasiado para Pakistán y si los préstamos chinos serán un lastre para esta economía menos desarrollada.

 

Sri Lanka

Sri Lanka, uno de los países en los que invertimos, va a beneficiarse de la temática OBOR. China ya ha invertido fuertemente en el país, ya que desea establecer una puerta de entrada al subcontinente. Sri Lanka parece una pieza fundamental de los planes OBOR de China, ya que, a diferencia de India, está situada en la plataforma continental y cuenta con puertos de aguas profundas. Próximo a las vías de transporte marítimo del océano Índico, los puertos de aguas profundas de Sri Lanka pueden recibir a los mayores buques portacontenedores y superpetroleros del mundo, lo que convierte el país en una conexión fundamental en la Ruta de la Seda Marítima de China. Con miles de millones ya invertidos y miles de millones más comprometidos, el posible impacto en el PIB de Sri Lanka es considerable, teniendo en cuenta que se trata de una economía relativamente pequeña.

 

Si nos fijamos en el propio mercado, Sri Lanka también resulta atractiva ya que la mayoría de las empresas punteras cotizadas son de valores de gran calidad y, en líneas generales, el gobierno corporativo es bueno.

 

Entre 60 y 70 países van a beneficiarse directamente, en distinto grado, de la estrategia OBOR y el restablecimiento de las antiguas vías comerciales de la Ruta de la Seda por parte de China. Es lógico pensar que los países con peores infraestructuras serán probablemente los más beneficiados —países como Kazajistán, Bangladés, Pakistán y Sri Lanka— y recibirán las mayores inversiones en infraestructuras a través de la OBOR, lo que a su vez debería favorecer sus economías. Mientras tanto, para aquellos que ponen en cuestión los motivos de China, al considerar que la iniciativa OBOR es una forma de colonialismo económico diseñado para ejercer una continua presión sobre los países afectados, no hay duda de que la motivación de China para llevar a cabo una iniciativa de tal magnitud no es ni mucho menos altruista. En efecto, la estrategia OBOR no es una solución mágica que beneficie en gran medida y por igual a todos los países afectados, pero es un paso muy importante para superar varios de los retos y oportunidades actuales. Por un lado,  el fomento de una mayor conectividad y  el aumento del comercio en las rutas comerciales propuestas ofrecen enormes ventajas, si bien, al mismo tiempo, sigue habiendo un enorme déficit de infraestructuras modernas adecuadas en estos mercados.

 

 

Riesgos principales: los riesgos siguientes son especialmente relevantes para la estrategia destacada en el presente documento. Las transacciones con valores denominados en divisas están sujetas a fluctuaciones en los tipos de cambio, lo que puede afectar al valor de una inversión. Las rentabilidades pueden ser más volátiles que en otros mercados más desarrollados, debido a los cambios en las condiciones políticas, económicas y de mercado. Las inversiones son menos líquidas que las que cotizan en mercados más consolidados.

 

1Fuente: Banco Mundial, a 31 de diciembre de 2016.

 

201805-481867

 

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