Perspectivas del mercado global para la mitad del año 2024
Inflación
La inflación es notoriamente difícil de predecir, y ha seguido desconcertando a la mayoría de los analistas desde el inicio de la pandemia en 2020. En cualquier caso, cada vez está más claro que la inflación no va a desaparecer, y vemos un riesgo sustancial de que se acelere de nuevo al reducirse el excepcionalismo estadounidense y ampliarse el crecimiento mundial.
La inflación de los servicios en los mercados desarrollados se ha revelado persistente
(Fig. 4) La inflación de los bienes está cayendo mucho más deprisa
El gran descenso de la inflación mundial de 2022 a 2023 se debió a la desinflación de los bienes, que es la parte fácil de controlar la inflación. Ahora hace falta que baje la inflación de los servicios, que es la parte más rígida. Ahora bien, para que esto ocurra, el mercado de trabajo debe tener un margen suficiente para ajustarse: las presiones salariales generan inflación en los servicios y tales presiones no remitirán a menos que aumente la tasa de desempleo. La inteligencia artificial (IA) es una fuerza compensatoria que podría ayudar a contener el crecimiento salarial en el sector servicios, pero su implantación llevará tiempo (y dinero), por lo que es un factor a más largo plazo.
El gasto público en un año electoral también ejercerá presión alcista sobre la inflación, y los precios de la energía —que han influido positivamente en la inflación desde que se dispararon los precios en 2022 tras la invasión rusa de Ucrania— son un factor imprevisible y podrían volver a dispararse fácilmente si se recrudece el conflicto en Oriente Medio o aparecen otros focos de tensión geopolíticos.
Obviamente, estos factores dificultarían aún más el difícil equilibrio de los bancos centrales entre apoyo al crecimiento y contención de la inflación.
Habida cuenta de las nuevas presiones alcistas sobre la inflación que observamos, los inversores podrían beneficiarse de la exposición a activos reales como materias primas —incluidos el oro y la plata— y bienes inmuebles, o a títulos de deuda pública protegidos frente a la inflación. Los activos reales tienden a aguantar bien en entornos inflacionistas, mientras que la deuda pública protegida contra la inflación tiene pagos de principal e intereses que se ajustan en función de los datos de inflación.
La inversión activa puede tener costes más elevados que la inversión pasiva y puede obtener resultados inferiores a los del mercado en general o a los de sus homólogos pasivos con objetivos similares. T. Rowe Price advierte de que las estimaciones económicas y las declaraciones prospectivas están sujetas a numerosos supuestos, riesgos e incertidumbres, que cambian con el tiempo. Los resultados reales podrían diferir considerablemente de los previstos en las estimaciones y declaraciones prospectivas, y los resultados futuros podrían diferir sustancialmente de cualquier rendimiento histórico. La información que aquí se presenta tiene únicamente fines ilustrativos e informativos. Cualquier dato histórico utilizado como base para este análisis se basa en información recopilada por T. Rowe Price y de fuentes de terceros y no se ha verificado de forma independiente. En los casos en que se mencionan valores, los valores específicos identificados y descritos tienen únicamente fines informativos y no representan recomendaciones.
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